martes, 27 de junio de 2017

La herencia española en Texas

El fracaso de la colonia Francesa fue conocida en todo el mundo. Un año después de lo sucedido, los españoles entraron en Texas, deseosos de mantener a los franceses en Luisiana, lejos de la riqueza de la Nueva España. Texas se convirtió en una zona de separación importante pero escasamente poblada entre los reclamos de las potencias de Francia y España. El Texas español duró de 1690 a 1821 cuando Texas fue gobernada como colonia española separada de la Nueva España, conocida como el "Reino de Texas". Este periodo inicia con la expedición del gobernador de Coahuila para destruir las ruinas de la colonia francesa del Fuerte de San Luis y establecer una presencia española en el área, y termina con la Independencia de México en 1821, creando el Texas mexicano. Durante este periodo, Texas fue parte de cuatro provincias en el Virreinato de la Nueva España (México Colonial): el área de El Paso estaba bajo la jurisdicción de Nuevo México, las misiones fundadas cerca de La Junta de los Ríos bajo la de Nueva Vizcaya, la región costera desde el río Nueces hasta el río Bravo y de ahí río arriba hacia Laredo bajo la jurisdicción de Nuevo Santander después de 1749, y Texas estaba inicialmente bajo una jurisdicción conjunta con la provincia de Coahuila. Poco más de tres siglos transcurrieron entre la época en que la costa de Texas fue vista por primera vez por un español en 1519 y el 21 de julio de 1821, cuando la bandera de Castilla y León fue izada por última vez en San Antonio. Esos 300 años se pueden dividir en tres etapas: la era de la exploración inicial, en la que hubo una evaluación preliminar de la tierra y sus recursos; el periodo de la absorción cultural, en el que los indígenas de Texas comenzaron a adquirir elementos culturales de España, al principio indirectamente de intermediarios indios y después directamente de los españoles en sí; y la época de la ocupación defensiva, en la que la presencia española en Texas estaba más dictada por las consideraciones internacionales que causada por el impulso de un imperio en expansión.


Vireinatos españoles en america del norte hasta el 1800


Durante la mayor parte del periodo del Texas español, el área asumió una importancia geopolítica enormemente desproporcionada a su lugar demográfico o económico dentro del Imperio español. Durante el periodo inicial de la expansión española en Texas, el Imperio comenzó a fundar una serie de misiones para establecer un punto de apoyo en esta tierra fronteriza. Debido a que los entornos tejanos eran relativamente desconocidos o no estudiados más allá de los reportes hechos durante el periodo conquistador temprano, la expansión española sirvió tanto para delimitar la extensión de su poder como para colonizar el área. Un sistema de misiones-presidios fue establecido en las actuales zonas de San Antonio, La Bahía, Los Adaes, El Paso, Loredao, Nagodoches y San Luis de las Amarillas. La expansión inicial a comienzos del siglo XVIII se encontró con contratiempos inmediatos, cuando durante la Guerra de la Cuádruple Alianza en Europa las hostilidades se propagaron hasta el Nuevo Mundo y las tropas francesas de Natchitoches (en Luisiana) capturaron brevemente la capital de Texas, Los Adaes, en lo que actualmente es el noroeste de Luisiana. Después de estos inconvenientes, el Presidio fue San Luis de las Amarillas, aunque fortalecido y mantenido por varios años, tuvo que ser abandonado en 1770 debido a las depredaciones indígenas y la viabilidad económica. Así, los esfuerzos españoles por la expansión en Texas durante los años de 1731 a 1762 fallaron, excepto en La Bahía, San Antonio de Béxar, y a lo largo del río Grande. Las misiones y los presidios, a pesar de todo, habían fracasado claramente al norte de San Antonio.
El Texas español fue consolidado sobre tres centros primarios. La más antigua y mayor de las comunidades coloniales en Texas fue San Antonio de Béxar. En sus ochenta años de historia el asentamiento había evolucionado de un complejo misión-presidio al primer municipio cartografiado y finalmente a la capital provincial. Su población de aproximadamente 2.000 habitantes estaba compuesta principalmente por colonos mexicanos de Coahuila, Nuevo León y otras provincias fronterizas mezclados con un pequeño número de personas de las Islas Canarias. Después de que Estados Unidos adquiriera Luisiana, un refuerzo de la presencia militar española en Texas resultó en la transferencia de la Segunda Compañía de San Carlos de Parras (la compañía del Álamo de Parras) a San Antonio, donde fue establecida en 1803 en la misión de San Antonio de Valero, que había sido previamente cerrada. Otras unidades procedentes de Nuevo Santander y Nuevo León incrementaron la población a más de 3.000 habitantes para 1810.
El centro secundario del poder colonial español, La Bahía (hoy en día Goliad), era el segundo asentamiento más antiguo en la provincia. Fue originalmente establecido en 1721 en el sitio del Fuerte de San Luis de La Salle, después fue trasladado en 1749 al río San Antonio, donde el presidio y dos misiones tenían la tarea de proteger la costa de Golfo tejana contra las invasiones extranjeras. En 1803 la población del asentamiento de aproximadamente 618 soldados y civiles continuó viviendo bajo jurisdicción militar.

El tercer centro de poder español y el que tenía el control español más limitado estaba al noreste, cerca de la frontera con Luisiana. El noreste de Texas había sido tradicionalmente una comunidad de colonos ingleses, franceses y españoles que habían establecido el Presidio de Las Adaes como la primera capital de Texas. Sin embargo, esta zona estaba incluso más alejada de la Ciudad de México que San Antonio de Béxar. Consecuentemente, el área fue degradada en el estatus colonial y por un edicto Imperial se les ordenó a los colonizadores abandonarla. El virrey eventualmente permitió el reasentamiento del este de Texas, pero no consentía la construcción cerca de Natchitoches, Luisiana. Aun así, los refugiados en San Antonio tomaron cualquier concesión como algo alentador. En agosto de 1774 fundaron el asentamiento de Bucareli en el río Trinidad, en el sitio del actual Condado de Madison. El pueblo había atraído 347 habitantes para 1777, pero fue azotado por las inundaciones y las incursiones comanches. Sin autorización, la población se movió de nuevo en 1779 a Nacogdoches. El nuevo poblado comenzó a ser guarecido en 1795 por un destacamento de Béxar como señal de la futura consolidación de los intereses de San Antonio sobre la provincia. Para los inicios del siglo XIX, el establecimiento estaba atrayendo un creciente número de inmigrantes, legales o no, de la frontera angloamericana.
Para finales del siglo XVIII Texas permaneció como un territorio escasamente poblado, muy dependiente de las fuerzas militares y continuamente expuesto a los ataques de los indígenas que se resistían a la soberanía española en la región. Los esfuerzos de la Corona durante gran parte del siglo XVIII para incrementar la pequeña población y de esta forma mejorar la viabilidad de la provincia en general resultaron infructuosos. La población se mantuvo como una mezcla de indígenas hispanizados concentrados en las misiones, soldados españoles y novohispanos con sus familias, oficiales coloniales españoles y sus familias, y varias comunidades de colonizadores franceses, británicos, italianos, alemanes y estadounidenses que habían sido asimilados dentro del sistema español. Después, en los primeros años del siglo XIX, España se enfrentó de nuevo a los esfuerzos conjuntos de sus rivales, ahora incluyendo a los Estados Unidos, para arrancarle partes importantes de su imperio norteamericano. Las relaciones con los Estados Unidos se habían vuelto peligrosamente cercanas a la guerra sobre los derechos de navegación en el río Misisipi y la expansión de los asentamientos fronterizos angloamericanos hacia las Floridas españolas. La adquisición obligada de Luisiana por parte de Napoleón en 1800 y la subsecuente venta del vasto territorio a los Estados Unidos en 1803 dejó a la Norteamérica española dividida y vulnerable.
La información de censos más completa para el Texas español a principios del siglo XIX data de 1804, el primer año después de la venta de Luisiana a los Estados Unidos. Es posible que esta cuenta sistemática resultara de la necesidad de evaluar la fuerza y números de los españoles y la población hispanizada frente a los agresivos estadounidenses del este. Las siguientes cifras de población fueron compiladas entre enero y diciembre de 1804:
Aunque la población hispanohablante incluía comerciantes y unos pocos artesanos tales como sastres y herreros, la gran mayoría de los tejanos eran ganaderos y pequeños agricultores. Estas cifras no incluyen a los indígenas no asentados ni a los esclavos de raza negra; como Randolph B. Campbell ha demostrado, prácticamente no había gente de raza negra en Texas en la víspera de la Guerra de Independencia de México.

La situación del Texas español a inicios del siglo XIX no lucía prometedora. Invasiones extranjeras, asaltos indígenas y actividades insurreccionales contribuyeron a un colapso demográfico y económico. Al final, las desesperadas autoridades españolas autorizaron la colonización angloamericana en un intento de poblar la provincia y así produjo una nueva serie de problemas para las autoridades mexicanas que pronto las reemplazarían. En los años que siguieron a la Compra de Luisiana y la adquisición de Nueva Orleans por los Estados Unidos, los pobladores estadounidenses habían comenzado a moverse hacia el oeste dentro del territorio reclamado por los mexicanos. Algunos eran filibusteros activos, que buscaban una anexión a largo plazo del área por parte de los Estados Unidos. En 1812 y 1813, la expedición Gutiérrez-Magee intentó separar a Texas de Imperio español. En respuesta, el gobierno español en México ordenó un genocidio de toda la población tejano-estadounidense y de sus colaboradores entre la población tejano-española. El resultado fue la total devastación de Texas, lo que lo dejó con un tamaño de población igual al que tenía a principios del siglo XVIII.
La ininterrumpida ocupación española de Texas (1716-1821) duró solamente 105 años. No obstante, los legados del Texas español aún son duraderos y significantes. En reflexión parecen fuera de proporción al relativamente bajo número de españoles e indígenas hispanizados que se convirtieron en la nación mexicana en 1821. Tal vez más evidente, aunque superficial en importancia, es el uso de nombres españoles por cientos de pueblos, ciudades, condados y zonas geográficas en Texas. San Antonio, el primer municipio formal en Texas, es una de las diez ciudades más grandes en los Estados Unidos. Cuarenta y dos de los 254 condados en Texas tienen nombres o españoles o derivaciones anglicanizadas tales como Galveston, o mal deletreados como Uvalde. Los nombres de algunos accidentes geográficos como Llano Estacado, Montañas Guadalupe e Isla Padre sirven como recordatorio de los exploradores y conquistadores españoles que cruzaron porciones de Texas mucho antes de que los ingleses se establecieran en la costa del Atlántico de Norteamérica. Los españoles introdujeron numerosos cultivos europeos, la irrigación en San Antonio y otros sitios misioneros, además del ganado y técnicas de crianza de éste. La agricultura, inicialmente practicada por algunos grupos de indígenas en Texas, fue de la misma forma expandida y mejorada por los misioneros y colonos españoles. Las misiones restauradas en San Antonio y Goliath permanecen como perdurables monumentos para los franciscanos que trajeron la religión católica a los indígenas tejanos. Con la excepción de aquellos hallados en California, los más finos ejemplos de arquitectura misionera española en los Estados Unidos se encuentran en Texas.


Escudo del estado de Texas con la bandera Española, recordando su pasado como parte del imperio

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