miércoles, 31 de mayo de 2017

Los arios llegan a Europa

La ilustración repesenta una idealización de lo que pudieron haber sido las migraciones de gente indoeuropea hacia la Grecia continental entre los años 2000 y 1800 a.C. (Giuseppe Rava).


Cartimandua, reina de los brigantes

Cartimandua (Cartismandua) (ca. 43–69) fue la última reina de la tribu celta de los brigantes, la más populosa de Gran Bretaña en los tiempos iniciales de la conquista romana. Su nombre significa «elegante caballo».
Cuando en el 43  d. C. el emperador Claudio reemprendió la conquista romana de Britania, la principal resistencia la opuso una confederación de las tribus de los catuvellani y los trinovantes, liderada por Caratacus (Caradawc) y Togodumno, los hijos del rey de los catuvellani, Cunobelinus, pero fue rápidamente superada.
Caratacus consiguió huir al oeste y se convirtió en caudillo de la resistencia, centrada en Gales, mientras que los once principales líderes del sur de Britania se rindieron a Claudio, entre ellos Cartimandua, la reina de la tribu más populosa, la de los brigantes, quien a decir del historiador Tácito gobernaba en virtud de su «ilustre nacimiento».2
En el 47  d. C. una facción antirromana de los brigantes inició una revuelta que fue sofocada con el auxilio del nuevo gobernador de Britania, Publius Ostorius Scapula, quien ejecutó a sus cabecillas.3
En el 51  d. C. Scapula venció finalmente a Caratacus. El derrotado líder de la revuelta huyó al norte y solicitó refugio a Cartimandua, acompañando el pedido con una fuerte suma reunida por sus allegados.4 Cartimandua lo recibió pero puso sobre aviso a los romanos, lo detuvo y lo entregó encadenado. Los romanos premiaron la traición calificándola junto a su esposo Venutius como leal amiga y protegida de Roma, lo que junto a las riquezas recibidas fortaleció su poder.5
Pronto Cartimandua puso a prueba la alianza: en algún momento entre los años 52 y 56 se divorció de Venutius y, pese a que Cartimandua retuvo como rehenes al hermano y otros familiares de Venutius, éste se alzó en armas contando con el auxilio de tribus vecinas.
Venutius se hizo fuerte en la fortaleza de Stanwick6 mientras que el nuevo gobernador romano Aulo Didio Galo (52-57  d. C.) consolidaba su posición al sur de Brigantia, construyendo fortificaciones en Templeborough (Rotherham), Brough on Noe y Rossington Bridge (Doncaster).7
Tras ventajas parciales obtenidas por uno y otro bando, finalmente en el 56  d. C. Venutius fue derrotado por la IX Legión al mando de Cesio Nasica en la región de Barwick in Elmet.8 Brigantia mantuvo su alianza con Roma incluso durante la gran rebelión liderada por la reina de los iceni, Boudica, que puso en jaque el dominio romano de Britania.
Después de una temporal reconciliación con Venutius, Cartimandua repudió nuevamente a su consorte y tomó como «compañero de cama y trono» a Vellocatus, antiguo compañero de armas de aquél.
En el 69  d. C., aprovechando el caos de Roma en el llamado Año de los cuatro emperadores, Venutius se alzó nuevamente en armas, con el auxilio de tropas de los Carvetii, Novantae y Selgovae y con el apoyo popular que lo prefería ante, con palabras de Tácito: «el adúltero, lujurioso y salvaje temperamento de la Reina». Roma sólo pudo esta vez enviar tropas auxiliares, que no bastaron para impedir la ocupación del país pero al menos pudieron rescatar a la reina.9 No hay referencias históricas o arqueológicas que permitan conocer su posterior destino.


Sauna santuario galaico bracarense, siglo II a.C. (Francisco Boluda).


Godos contra bizantinos

Batalla del Puente Salario 537. Belisario mandó construir una torre sobre el puente para impedir el paso a los godos, los defensores abandonaron la torre y cuando al día siguiente belisario volvió, los godos habían pasado el puente. Hubo una batalla y los bizantinos tuvieron que regresar a Roma.


idealización del entierro de Alarico, rey de los visigodos, en el lecho del río Busento


Suevos en Hispania

(..) La mayoría de los investigadores han sostenido tradicionalmente que los suevos llegaron hasta la peninsula ibérica por tierra y que suevos y vandalos asdingos se instalaron en Gallaecia, enfrentandose entre ellos en la región montañosa de León y Asturias en el año 419, lo que obligó a los vándalos a abandonar Gallaecia y dirigirse a la Baetica.
Reynols discrepa de esta opinión, negando la presencia de suevos entre los pueblos que atravesaron en Rhin el 31 de diciembre del 405. Para este autor los suevos llegaron al noroeste de la peninsula ibérica en una migración marítima comparable a la que llevó a anglos y sajones a las islas británicas. Llegados por mar o por tierra, lo cierto es que el reino suevo tuvo relación con el mar hasta que duró su reino, conquistado por el rey godo Leovigildo en el año 585 (..)

Anton Erkoreka - Previkingos y vikingos asolando la costa vasca entre los siglos V y X


Esto es Castilla


La visigotización de la provincia de Palencia

Desde que en el año 456 Teodorico el grande venciera a los suevos en Astorga y un ejercito godo quedara asentado en la parte occidental de la Península, puede decirse que la ocupación militar visigoda de Hispania se había efectuado. De una nueva oleada de asentamientos deja constancia la Crónica Caesaraugustana al decir que entre los años 494 – 497, periodo en el que Eurico se consideraba dueño de una parte de nuestro país, se produjo una nueva penetración de godos. Aunque no con la intensidad que presento la que posteriormente tuvo lugar después de la destrucción del reino Tolosano en Vouille (A. 507), momento en el que comienza la historia propiamente hispana del reino visigodo.
Una vez iniciada en la Península la etapa del gobierno visigodo, la provincia de Palencia se ve reflejada en ella a través de los tipos de testimonios: por un lado aquellos de índole material que tienen su expresión en la carta arqueológica de la provincia, y por otro, los de tipo literario, preferentemente las actas de los concilios celebrados durante la monarquía visigoda que, a través de sus suscripciones pondrán de manifiesto la evolución de la sede palentina durante este periodo de su historia.


martes, 30 de mayo de 2017

Madrid es Castilla


Fire + Ice - Dragons In The Sunset

Vestimenta en el tiempo del condado de Castilla

Uno de los grandes errores de los neófitos al interpretar la edad media, es considerar que todo el mundo vistió con armadura o sobrevesta a lo largo de los diferentes siglos que comprendieron el periodo cultural (alta edad media y baja edad media). Es un error muy extendido que intentaremos solventar con algunas imágenes.
Trataremos en primer lugar los tiempos del condado de Castilla, cuando este era una parte aun del reino de Asturias sin categoría política de condado, y llamado simplemente las Bardulias. E aquellos tiempos las gentes de la proto Castilla, no vestían muy diferentes a los demás habitantes del reino asturiano, quienes a su vez vestían con una clara tendencia carolingia, como se puede ver en la siguiente imagen, donde un recreador recrea un personaje basado en el Salterio de Stuttgard ( 820 - 830 ) siglo IX, París, Francia.


1º torneo de combate medieval de siglo XV - Torneo Conde Fernán Gonzalez, en Covarrubias


Felipe II nunca se sentó en el altar de los vetones

La arqueóloga y epigrafista Alicia Canto halla una figura antropomórfica que confirma que la silla real del Escorial es un santuario prerromano

La conocida como silla de Felipe II, lugar desde el cual la tradición recuerda que el monarca seguía la construcción del monasterio del Escorial, no es sino un altar vetón modificado en los últimos siglos, según los estudios de la historiadora y epigrafista, Alicia Canto. La catedrática y miembro de la Real Academia de la Historia, que ya avanzó esta teoría en 1999, la ha ratificado con nuevas y espectaculares pruebas: entre ellas el descubrimiento de una figura antropomorfa junto al monumento, así como diversos altares, más pequeños, próximos a la silla imperial.
Según avanza esta miembro del Instituto Arqueológico de Berlín, “algo no cuadraba en la historia de la silla”. “Nunca me han gustado demasiado los axiomas, así que decidí investigar tras visitarla una tarde con mis hijas”, indica. De esta manera, la especialista descubrió que no existían referencias a la pétrea poltrona real en ningún escrito de los siglos XVI y XVII y, además, el lugar —situado a varios kilómetros de distancia del monasterio— no parecía el más adecuado para seguir las obras.
Sus pesquisas la llevaron así hasta 1925, momento en el cual comenzó a circular por España un billete de 100 pesetas que reproducía un cuadro de 1889, de Luis Álvarez Catalá, donde se representaba al rey en lugar. Nacía así la leyenda.
Canto puso entonces sobre la mesa diversos elementos del entorno escurialense que la llevaron directamente al periodo de vetones, pueblo céltico que ocupó el oeste de España y Portugal hasta la llegada de los romanos. El paisaje de la Herrería, donde se alza el solio granítico del monarca, es una zona de robledales (árbol sagrado céltico), con abundante agua (indispensable en esta cultura), área de setas alucinógenas (usadas para artes adivinatorias), poblado de alimañas y águilas (el abanto, nombre de uno de los montes próximos, es una rapaz) y con una fuerte atracción a los rayos (el símbolo de los dioses) a causa de la ferrita de sus tierras (la finca se llama, de hecho, La Herrería). Todos estos elementos llevaron a la epígrafista a pensar que ese enorme túmulo de piedra que estaba considerado la silla de Felipe II era algo muy distinto. Quizás, un altar de sacrificios de los vetones dedicado a un guerrero dios céltico, parecido al Marte de los romanos.
El conjunto, que fue retocado durante la Segunda República y en los años sesenta del siglo pasado para dotarlo de escaleras y pasamanos, tiene forma abarquillada, lo que hace referencia a la barca solar de los pueblos célticos. Además, la profesora halló en 2015 una figura antropomorfa (un rostro de larga cabellera movida por el viento) que lo une con las sibilas, personaje de la la mitología grecorromana que eran capaces de adivinar el futuro.
El conjunto granítico se completa con otros dos altares, a menos de un kilómetro colina abajo. Todo ello permite decir a la arqueóloga que “estamos ante todo un santuario vetón”. “Cualquier geólogo podría argumentar que la sibila, o el augur, o como queramos llamarlo, es solo una forma caprichosa del granito. Pero debemos verlo con los ojos de los antiguos. Son señales que les venían de la mano de los dioses”, incide.
La experta recuerda que cuando estos pueblos observaban determinados sucesos coincidentes no los relacionaban con el azar. “Muchas señales en un mismo lugar convertían el entorno en sagrado. Analizarlo con nuestra perspectiva hace que no veamos nada”.
Este santuario vetón, además, se situaba justo en el lugar donde este pueblo estableció su frontera con los carpetanos. Así, hoy en día, muchas localidades de la sierra madrileña siguen manteniendo en sus escudos referencias al Sexmo de Segovia, tierra, junto a Ávila y Salamanca, originaria de los vetones. “Está claro que esa división antigua de los pueblos se mantuvo de alguna manera durante la Edad Media, y de allí hasta nuestros días”.
Canto bromea al recordar que existe otro elemento más que hace “imposible” que el rey usase la conocida silla como butaca desde donde seguir la construcción de su amado monasterio. “Las ropas que llevaban entonces eran tan amplias que el trasero no le entraría. Si el rey hubiese querido seguir los trabajos desde allí, se habría hecho construir una donde por lo menos pudiese sentarse más a gusto”.
Canto hará públicos sus descubrimientos en una conferencia que impartirá el jueves a las 19.30 en la Casa de Cantabria.

Vicente G. Olaya
Fuente: El Pais digital


lunes, 29 de mayo de 2017

Britanos y pictos

Recreación de un guerrero picto y otro britano. Es conocido que en algunos casos los britanos combatían pintados y desnudos en un acto de bravuconeria para con sus enemigos y rivales en las contiendas. 




Heol Telwen - An Deiz Ruz (Francia)

El dolmen de El Moreco (Burgos)

El túmulo de El Moreco, datado en el 3.200 a.C, es el más espectacular de todos los de La Lora. Se encuentra situado en las proximidades de la Hoya de Huidobro, en un amplio valle seco. De planta circular, llegó a medir más de 27 metros de diámetro por más de 2 metros de altura.
Su estructura presenta un modelo complejo en el que el recinto megalítico aparece protegido por varias capas a modo de coraza. Los numerosos saqueos a los que ha sido sometido han hecho que tan sólo se conserven cinco ortostatos de la cámara, de los cuales dos presentan pinturas de color rojo que representan de manera esquemática figuras humanas con una finalidad ritual.
Asimismo, debido al expolio, únicamente fueron encontrados unos cuantos restos óseos y de ajuar. Gracias al hallazgo de una madera de roble quemada en la base del monumento, fue posible conocer su fecha mediante un análisis de carbono 14.


domingo, 28 de mayo de 2017

Boda en tiempo de Carlo Magno

Representación de una boda en el norte de Italia durante el tiempo de Carlo Magno. En realidad el mundo carolingio llegó a influenciar a toda Europa occidental, incluyendo todo el norte de la península ibérica, y a los propios musulmanes de las tierras taifales al sur del Duero. 




Camisa tradicional bordada del Barraco (Ávila)

Camiseta de traje regional con bordados rojos del siglo 19 de la zona de Barraco en Ávila. Los elementos decorativos recuerdan muchísimo a los empleados por los trajes regionales ucranianos y rusos del mismo siglo. 


El caballo blanco de Uffington. (Inglaterra)

El Caballo Blanco de Uffington es una figura de colina recortada en el césped de una ladera próxima al pueblo de Uffington, en el Condado de Oxfordshire (Gran Bretaña). Se halla en unas colinas ricas en creta, las White Horse Hills, pertenecientes al distrito de Vale of White Horse cuya ciudad más importante es Abingdon.
Las dos ciudades más cercanas son Faringdon (8 km al norte) y Wantage (una distancia similar en dirección este).
En las cercanías del Caballo Blanco hay muchos yacimientos arqueológicos, como el Castillo de Uffington (restos de un fuerte de la Edad de Hierro), o el túmulo prehistórico de Wayland's Smithy, que se encuentra a 2 km en dirección oeste. No muy lejos discurre The Ridgeway, un antiguo sendero que se considera el camino más viejo de Gran Bretaña, pues está en uso desde el Neolítico.
El Caballo Blanco tiene aproximadamente 3000 años de antigüedad. Data, por tanto, de la Edad del Bronce. Así lo indican los resultados obtenidos a través de la datación óptica (método que permite averiguar durante cuánto tiempo un mineral ha estado expuesto a la luz del día). Es la figura de colina más antigua de Inglaterra. Se han encontrado monedas de la Edad del Hierro que exhiben representaciones del Caballo Blanco.
Se ha discutido mucho acerca de qué representa verdaderamente la figura, ya que está muy estilizada. No está claro si se trata realmente de un caballo o bien de otro animal. Hay textos que describen la imagen como un caballo desde el siglo XI. Un cartulario de Abingdon, escrito por monjes sobre pergamino, alude al mons albi equi (latín: “la colina del caballo blanco”). Se suele creer que el Caballo Blanco es un símbolo tribal relacionado de algún modo con los constructores del Castillo de Uffington. Otra hipótesis sugiere que la figura podría haber actuado como una señal para los viajeros que atravesaban The Ridgeway, anunciando que se vendían o cuidaban caballos en el fuerte.
El folclore local afirma desde hace siglos que es el retrato del dragón vencido por San Jorge en la cercana colina de Dragon Hill.


El simbolismo de la rueda solar.. Símbolo nuestro desde tiempos muy remotos

La rueda solar es una evolución mayor del símbolo solar primitivo que es el circulo. Los dos ejes orientados hacia los cuatro puntos cardinales forman así la base de todos los signos de orientación. Es el mismo que forma una brújula marcando el Norte en su parte superior. Pero bien antes de la invención de la brújula, este símbolo solar estaba presente en todas las culturas europeas sobre todo desde la edad de bronce.
Esta lejana época nos a legado entre otras cosas las numerosas rocas gravadas en Escandinavia recubiertas de estas ruedas solares. Encontramos también gran numero de ellas en la tradición Celta aunque otras culturas paganas alrededor del mundo han hecho uso de este símbolo. Pero antes de adentrarnos en los misterios de la rueda solar, veamos antes algunos aspectos ligados a la noción misma de la orientación. La orientación implica tres elementos de base : la ubicación del sujeto está marcada por el punto central, la orientación en el espacio marcada según los puntos cardinales terrestres Este y Oeste que designan el amanecer y el ocaso del sol, la orientación marcada según los puntos cardinales del eje Norte y Sur. La rueda solar vehicula una verdadera síntesis de la orientación en todos los sentidos.
No solo nos orienta en el espacio, pero también en el tiempo del transcurso del año solar ya que esta rueda sagrada es un símbolo del movimiento vital. Sin movimiento no hay vida, es el movimiento cíclico que marca nuestras festividades paganas más importantes como los solsticios de invierno y de verano, los equinoccios de otoño y primavera. Estas fiestas no fueron meramente agrícolas, tuvieron un carácter altamente religioso para nuestros ancestros politeístas.
El solsticio de invierno deformado por el cristianismo, se transformó en la fiesta de Navidad, esta fecha marca el momento del año en el cual la Naturaleza recupera su aliento abriendo así las puertas del nuevo año tras un periodo de 12 noches sagradas. Los días se hacen más largos, permitiendo así la llegada de días mejores y el retorno del sol. Los Romanos celebraban el culto al Dios solar Mitra entre otros, este renacía cada año el 25 de diciembre como hijo del sol, se designó esta fecha como la de Sol Invictus, o sol invicto. Poco antes los romanos habían celebrado las Saturnales, momento cuando era costumbre de hacerse regalos. Este periodo se acababa con la fiesta y el culto al Dios Janus el Dios bicéfalo que lleva una llave en las manos. Este Dios dio su nombre al mes de Enero (de Ianuarius a Janeiro y Janero derivando a Enero) siendo este el que abre y cierra las puertas del nuevo año solar. Esta época del año estaba tan arraigada en todas las culturas paganas de Europa que el cristianismo solo pudo acabar con ella integrándola en su calendario a finales del siglo IV, colocando en la misma fecha el nacimiento del cristo para sustituir y borrar el recuerdo del Sol Invictus.
El equinoccio de primavera, marca el retorno de los días hermosos y cálidos, es el periodo del año dedicado a la fertilidad y el amor. La vegetación vuelve a crecer de nuevo y los demonios del invierno son expulsados, la promesa de campos fértiles llena de esperanza los corazones de las personas, las flores inundan con miles de colores los prados, las parejas se forman y se unen gracias al encanto mágico de la primavera. Todo crece. Es la celebración del renacer de la vida tras la pausa invernal. Los Germanos rendían culto a Ostara también llamada Eostre, Diosa que dio su nombre a la fiesta de Pascua (Ēostre, quien se halla detrás del nombre de la pascua en inglés: Easter). En aquel periodo en el cual los días y las noches son de misma duración, era evidentemente la ocasión de celebrar la unión del Padre-Cielo y de la Madre-Tierra, unión que, nueve meses más tarde, durante el solsticio de invierno, dará a luz al Sol Invictus, el hijo del sol.
El solsticio de verano es el momento en el cual el sol se encuentra en su apogeo, marcando para nuestros ancestros un instante mágico durante el cual las fuerzas solares están al máximo de sus capacidades. La naturaleza resplandece con fuerza y con inigualable claridad. El verano trae consigo, calor, alegría y abundancia, elementos que aun hoy hechizan a los veraneantes en busca de felicidad estival. Pero el solsticio es un momento paradójico del año, ya que en el mismo instante en el que el sol se encuentra en su punto culminante, momento de la victoria de las fuerzas solares sobre las del oscuro invierno, el sol anuncia ya el destino inevitable de su carrera cíclica y del declive que le espera. Los días, poco a poco empezaran a ser más cortos, la luz diurna tomara el camino del Crepúsculo de los Dioses. Para los Germanos era costumbre incendiar grandes ruedas solares y de lanzarlas por pendientes, lo que simbolizaba el aspecto fecundante del sol y su declive anunciado. Muchos ritos han representado y siguen representando el solsticio de verano. En los países bálticos donde el paganismo aun sigue vivo, el solsticio de verano es una autentica fiesta nacional, las personas llevan coronas hechas con hojas de roble que simbolizan el sol sacro, bailan y cantan alrededor de las hogueras. Estos fuegos se encuentran por toda Europa donde los pueblos celebran la alegría del día más largo del año. Los bailes en círculo al igual que los fuegos son himnos simbólicos al sol. El cristianismo intentó también desviar y hacerse con el sentido de estas fiestas, haciendo de ella la fiesta de San Juan. Estas fiestas de San Juan tienen, desde algunas décadas, tendencia a volver a sus raíces verdaderas: paganas. Estas fiestas estan ligadas no a santos cristianos, sino al Dios solar de todas la tradiciones paganas de Europa : Apolo para los Griego, Belenos/Lugh para los Celtas, Balder en la tradición Germano-Nordica, Abelio para los Celtiberos, Dazbog para los Eslavos. Aunque hay que precisar que para los Celtas, las 4 fiestas mayores no coinciden con las fechas de los demás pueblos europeos, lo que a veces genera confusión.
La cuarta fiesta es la del equinoccio de otoño, la cual es también algo paradójica. Marca por un lado la abundancia ya que es el momento de agradecer a los Dioses por las buenas cosechas, pero por otro lado esta fiesta marca el declive del sol en su carrera cíclica. La abundancia en esta fiesta se encuentra en la Erntedankfest alemana donde se agradece a los Dioses por las buenas cosechas. En este caso el velo cristiano es muy fino y es necesario de poco para encontrar el origen real de la celebración. Cuando el sol mengua, solo es necesario observar a la Naturaleza para darnos cuenta de que los días se hacen más cortos, que las hojas caen de los arboles, que el frió se hace sentir y que muchas plantas mueren. La muerte está a la vuelta de la esquina, es la época en la que las puertas del más allá se abren y se teme a los espectros. En el mito europeo de la Cacería Salvaje, el Dios Wotan cabalga Sleipnir surcando el cielo otoñal acompañado de todos los guerreros muertos en combate. Pero la muerte no es definitiva, ya que un viejo dicho pagano dice que es necesario morir para renacer, como un árbol que muere solo en apariencia para renacer en la siguiente primavera.
A este nivel de nuestro estudio hemos acabado una vuelta completa de nuestra rueda solar.
Esta rueda solar esconde otro principio fundamentas que fue estudiado por el gran filosofo Heidegger. Es el principio del Ser y del Tiempo (en el sentido del tiempo que pasa). El eje horizontal del símbolo representa el Tiempo, es decir, todo lo que cambia sometido a los caprichos del destino. El aspecto material está incluido en este eje. Una expresión del Tiempo es por ejemplo el cuerpo físico que nace, crece y finalmente desaparece, mientras que el eje vertical representa el Ser, el aspecto eterno e inmutable, la fuerza espiritual que emana de toda vida. Pero al contrario de los monoteísmos que separan las nociones de cuerpo y espíritu, la sabiduría pagana se refleja en el simbolismo de la Rueda Solar demostrando que el Tiempo y el Ser son dos conceptos inseparables.
Según las explicaciones admitidas, el eje horizontal sería de naturaleza femenina, cuando el eje vertical sería de naturaleza masculina. La imagen de ese simbolismo es de carácter bastante sexual y concuerda con otros símbolos relacionados a los ejes de la rueda solar que hemos visto aquí arriba. Las cuatro extremidades de la Rueda Solar nos conectan con el simbolismo de la cifra 4 íntimamente ligado a la tierra. El círculo representa el sol y el 4 la tierra. Estamos con este código numérico una vez más en presencia de la unión del sol con la tierra.
Precisemos de paso que este símbolo es a menudo llamado « cruz céltica », palabra que debería ser empleada con prudencia por varias razones :
-Este símbolo no es únicamente celta, y como hemos precisado, se encuentra en todas las culturas paganas de Europa y en algunas fuera de ella.
-La cruz celta es una evolución cristiana de la Rueda Solar en la que los ejes sobresalen del circulo para acabar asemejándose al crucifijo cristiano, en este caso la simbología pagana y cristiana se han mezclado.
Para concluir podemos decir que este símbolo milenario engloba todos los aspectos ligados a los ciclos solares, al eterno retorno, al ritmo natural de los elementos celestes en equilibrio con los elementos terrestres y la harmonia perfecta entre todas las fuerzas garantes del orden cósmico. Es un himno a la gloria del sol.

Hathuwolf Harson
Traducción: Daniel Gonnard
Fuente: “Dictionnaire des symboles”, Jean Chevalier et Alain Gheerbrant


Ejemplo de ruedas solares de origen pagano en el techo de la iglesia románica de Castrecías, Rebolledo de la Torre (Burgos) , Las Loras.

sábado, 27 de mayo de 2017

La fiera del Espinar

El Espinar es un municipio cercano a Madrid, perteneciente a la región de Segovia. A día de hoy sus habitantes viven con normalidad ajenos a los macabros sucesos que ocurrieron a mediados del siglo 19, y que pasan por ser únicos en España y realmente escasos en Europa. 
Lo acontecido en la localidad segoviana nos recuerda muchísimo al caso de la bestia del Gevaudan, en Francia. Donde una criatura incalificable en genero y especie, desconocida por pastores y cazadores, sembró el terror durante 3 años, entre el 1764 y 1767. 210 ataques y 113 victimas descuartizadas y parcialmente devoradas, la mayoría mujeres, y niños entre 13 y 16 años. Muchos de ellos fueron encontrados decapitados y desnudos en los campos y bosques cercanos a Geveudan. Los testigos describían a la criatura como un gran perro negro, del tamaño de un caballo. Con cola larga y gigantescos colmillos. De una agilidad inusual, una violencia tremenda e inmune a los disparos de las armas de fuego. 
A día de hoy es una verdadera intriga que sigue llenando paginas y paginas de libros y programas de TV en busca del misterio. Se puede decir que la bestia del Gevaudan es como el Jack el destripador de la criptozoologia. ¿que era?, ¿que ocurrió realmente?, ¿quien fue?. Han pasado dos siglos y medio y seguimos sin tener respuestas, las cuales seguramente nunca llegaran. 
Tras los acontecimientos se ha querido ver a algún animal escapado de algún circo, que hizo de los bosques y campos su territorio de caza; hienas, tigres, leones.. quien sabe. 
El problema a este respecto es que muchas de las victimas aparecieron decapitadas y desnudas. Sus cuerpos despedazados a varios metros de sus ropas. Evidentemente un tigre o león, no desnuda a su victima antes de devorarla, ni decapita por placer. Es ahí donde entra la segunda teoría, un perturbado mental. Puede que caracterizado con la piel de algún animal, o de varios animales para causar mas miedo y no ser reconocido. Pero igualmente los testigos afirmaron haberle disparado sin efecto, y ver como la bestia escapaba a cuatro patas y con una velocidad y agilidad desconocida en la región. Toma parte la tercera teoría, la cual habría que encasillarla mas en el mundo de la fantasía o el esoterismo. Un ser mitad hombre mitad bestia, ¿un hombre lobo?.
Oficialmente la criatura fue muerta por Jean Chastel, el cadáver fue llevado a Versalles para mostrárselo al rey, pero se pudrió durante el viaje por el fuerte calor y fue enterrado sin mas. El animal fue descrito como un lobo gigantesco. En realidad no se sabe si fue o no la bestia del Gevaudan la cazada por Jean Chastel. Se suele dar por cerrado el caso ya que no hubo mas victimas.
Dejando de lado el apasionante caso de la bestia francesa, y centrándonos mas en nuestra tierra ibérica. Nos encontramos con un caso parecido al francés en el pueblo de El Espinar.
Allí el semanario Alrededor del mundo, publica en su edición del 20 de Octubre del 1903 un curioso reportaje sobre fieras y monstruos más o menos mitológicos de la pluma del escritor Miguel Medina. En este artículo se escribe por primera vez sobre la llamada Fiera de El Espinar y sobre los acontecimientos sucedidos en esa localidad segoviana el día 13 de junio de 1847.

El autor toma como base para su relato un romance de la colección del erudito Luis Carmona titulado Nueva relación en la que se refieren las desgracias que ocasionó una horrible fiera en el pueblo de El Espinar el día de San Antonio de 1847.
Miguel Medina comienza argumentando que lo descrito no es leyenda, sino acontecido en realidad (..) asegura el autor, bajo su honrada palabra, que no se trata de una conseja, sino de un hecho verídico y no forjado por ingeniosos poetas (..). Es decir que, los hechos que vamos a conocer a continuación fueron reales y no simples romances para entretener a niños y crédulos. Se describe como una criatura desconocida en la región y de aspecto aterrador, irrumpió en la iglesia repleta de fieles, despedazando y masacrando a cuantos se encontraba a su paso. Dejando el lugar santo bañado en sangre y de miembros humanos.

(..) Es el caso que en la iglesia de la supradicha población se celebraba la fiesta del santo patrono. El templo estaba repleto de fieles y, cuando el organista se disponía a tocar el Gloria, se sintió un ruido semejante al impetuoso huracán y entró en la iglesia una especie de pantera disforme. Los asistentes, atenazados por el miedo, son atacados por el extraño animal.
La criatura irritada, despidiendo mil centellas, a uno toma y a otro deja, pica, muerde, hiere, mata, despedaza y aporrea, dejando todo lleno de sangre y exterminio. No contenta con estas atrocidades, la fiera sale al exterior de la iglesia donde continúa cometiendo verdaderas atrocidades, matando a muchos pastores, ovejas y hasta una treintena de perros que la perseguían por los campos a órdenes de sus amos (..).
(..) Seis milicianos que a caballo iban le hicieron frente, y hubieran perecido en tan desigual batalla si no se le hubiese ocurrido al cabo que los mandaba invocar a la Virgen. Una bala certera quitó de en medio al bicho, que falleció dando un silbido. ¿Y qué aspecto tenía el monstruo? Tenía todo el lomo cubierto de pelo y medía seis varas y media de largo por cuatro y cuarta de circunferencia”. Es decir, unos cinco metros y medio de longitud por casi cuatro de ancho. Un robusto y extraño animal, sin duda.(..)

Cinco metros de largo y cuatro de ancho, con el lomo cubierto de pelo.. realmente algo desproporcionado para que fuera una pantera. El relato ofrece numerosas dudas, ya que no hay constancia en los registros de algo así, si bien esto no tiene porque estar relacionado con su falsedad. Por otro lado es confuso, y no se especifica si tras el ataque a la iglesia, la bestia continuó durante días asolando la zona, atacando a ovejas y pastores, como sugiere el relato. O si fue el mismo día al escapar cuando atacó a varios pastores y sus ovejas. Fuera como fuese, parece que seis hombres a caballo hicieron frente a la criatura cuando esta escapaba por los prados de Santa Quiteria, matándola de un disparo. Al igual que el monstruo de Gevaudan el cuerpo de la fiera del Espinar desapareció, nadie supo nada, y el acontecimiento quedó tan solo en una leyenda olvidada recuperada por Miguel Medina, que a su vez lo toma del romance de Luis Carmona.
¿Puso haber sido un lobo?, difícil que un lobo entrara en la iglesia sembrando el recinto de cadáveres. ¿un oso?.. mas complicado aun, ya que el último oso fue cazado en Madrid en torno  al 1500. Un perturbado como en el caso del Gevaudan... poco probable. ¿Quizás una simple leyenda sin fundamento?.. es posible, aun como todo el mundo sabe, toda leyenda tiene una base real. ¿hombre lobo?... na, todo el mundo sabe, que los hombres lobo no existen, o ¿si?. 

Los godos de Fernando Dominguez Hernandez


Raiz iberica 2017


Jornadas de: El águila real en la provincia de Ávila


Natural Spirit - Sita Rosa - 2008

Paganismo en el reino hispano visigodo

(..) por esta razón se presento el paganismo como propio de una minoría marginal a pesar de ser una mayoría hasta al menos el siglo VI (..)
Rosa Sanz Serrado –Historia de los godos- (capitulo: la persecución religiosa, el paganismo y la magia)

Con estas palabras la escritora Rosa Serrano nos avanza como era la sociedad hispánica en tiempos de los godos. Se suele aludir al paganismo de los godos a su llegada a Hispania, pero normalmente se olvida que la sociedad hispana de esa época, era en su mayor parte pagana.
El cristianismo aun no era una fuerza visible ma que en las altas esferas y gentes de nobleza. Los campos, montañas y valles, seguían en su mayor parte rindiendo culto a los dioses a los que siempre habían estado vinculados. 
Así de igual forma muchos hispano romanos ofrecían culto a sus deidades romanas, especialmente en las zonas del sur y del Mediterraneo.
La supervivencia del paganismo en el ámbito rural fue tal, que el III concilio de Toledo no tuvo mas remedio que admitir que el paganismo y la idolatría se extendían por Hispania “per ommen spaniam”. Como ya digo, especialmente en el ámbito ruta del norte, oeste y la meseta.
Siendo el rey godo Egica en el 688 quien en el XV concilio de Toledo se vio obligado de amenazar a toda la gente que participara en esas fiestas o creencias, incluso godos. Lo que da a entender, que realmente o bien parte de los godos aun conservaban sus tradiciones paganas, o bien participaban de las ceremonias y creencias de los nativos.


Las migraciones de los vandalos hasta llegar a Hispania

Los vándalos entran en la península ibérica en el año 409 junto a los alanos y los suevos. Se componían de dos grupos (vándalos asdingos y silingos) liderados por diferentes caudillos de la guerra o reyes.
Los vándalos asdingos se asentaron en la zona de la provincia romana de Gallaecia (norte), no se sabe con exactitud la zona. Algunos autores apuntan al norte de Galicia y otros a las tierras de campos (ambas partes dentro de la provincia romana de Gallaecia en esos tiempos). Los vándalos silingos por el contrario ocuparon la provincia romana de la Betica.
El rey de los vándalos silingos fue Fredibaldo, derrotado en batalla por el rey godo Walia en sus campañas del 416 al 418.
Los vándalos asdingos estaban liderados por Gunderico, sucediéndole su hermano ilegitimo Genserico tras la muerte del primero en Sevilla.
La panoplia militar de los vándalos y otras poblaciones germánicas que llegaron a España, era diferente a la descrita por Tacito en su Germania. En parte debido a que durante muchos años (desde el siglo III hasta el siglo V) se vieron influenciadas o inmersas en conflictos y combates contra otros pueblos de los cuales fueron obteniendo influencia. Por ello la panoplia militar de los vándalos a su llegada a Hispania, no sería muy diferente de la de suevos, godos, francos, burgundios o merovingios, a la que habría que sumar algunos aportes étnicos propios. (sin olvidar la influencia tardo romana).


El hombre largo de Wilmington, Inglaterra

El Hombre Largo de Wilmington (Long Man of Wilmington) es una figura de colina situada en las proximidades de Wilmington (East Sussex, Inglaterra), en las faldas de la colina de Windover Hill, a unos 20 km al noroeste de la ciudad de Eastbourne.
Es una de las dos figuras de colina antropomórficas existentes en Inglaterra. La otra es el Gigante de Cerne Abbas.
El Hombre Largo de Wilmington mide 69 m de altura. Es la silueta esquemática de un hombre delgado que sostiene a ambos lados lo que parecen ser dos bastones o lanzas, una en la mano izquierda y otra en la derecha. Está diseñado para ser visto en proporción desde la base de la colina. En cambio, visto desde arriba parece exageradamente alargado (de ahí su nombre).
El origen y finalidad de la figura son aún hoy desconocidos. Los trabajos arqueológicos llevados a cabo por la Universidad de Reading indican que data del siglo XVI o el XVII.
El registro más temprano donde se la menciona data de 1710 y es obra del topógrafo John Rowley. Más tarde, el filántropo escocés William Burrell realizó un dibujo de la figura durante una visita a Wilmington. Este dibujo sugiere que antiguamente la figura poseía rasgos faciales, además de un rastrillo y una guadaña en cada mano (más cortos que los bastones actuales) y una cabeza en forma de yelmo, por lo que su diseño original debió ser más complejo de lo que es hoy día.
Hasta 1874, el Hombre Largo de Wilmington solo era visible tras una ligera nevada y bajo ciertas condiciones de luz (al amanecer o al anochecer). En ese año el reverendo W. de St. Croix marcó los límites de la figura con baldosas amarillas. Se ha dicho que este proceso de restauración distorsionó la posición del pie y eliminó además unos supuestos genitales del Hombre Largo. Sin embargo, no existe ninguna evidencia arqueológica o histórica que apoye estas afirmaciones.
En 1925, el Hombre Largo de Wilmington pasó a pertenecer al Sussex Archaeological Trust (actual Sussex Archaeological Society) del Duque de Devonshire. Durante la II Guerra Mundial fue pintado de verde para impedir que la aviación alemana lo utilizara como punto de referencia.
Aunque su origen no es prehistórico, romano ni céltico, sino muy posterior, el Hombre Largo de Wilmington es venerado por grupos neopaganos que realizan ceremonias en sus proximidades.


Bran Barr - Sidh