lunes, 29 de octubre de 2012

Que trata de las costumbres propias del caballero

1. Si la nobleza de corazón ha elegido al caballero por encima de los hombres que están sujetos a su servicio, la nobleza de costumbres y la buena crianza convienen con el caballero, pues la nobleza de corazón no podría haber accedido al alto honor de la caballería sin la elección de des y de buenas costumbres. De donde, si esto es así, entonces necesariamente se conviene que caballero se convenga con buenas costumbres y buena crianza.
 
2. Todo caballero debe saber las siete virtudes que son raíz y principio de las buenas costumbres, y son sendas y caminos de la celestial gloria perdurable; de las cuales siete virtudes son las tres teologales y las cuatro cardinales. Las teologales son fe, esperanza, caridad. Las cardinales son justicia, prudencia, fortaleza y templanza.
 
3. Caballero sin fe no puede ser bien acostumbrado, pues por la fe ve el hombre espiritualmente a Dios y sus obras, creyendo en las cosas invisibles, y por la fe tiene esperanza, caridad, lealtad, y es servidor de la verdad. Y por falta de fe descree el hombre en Dios y en sus obras y en las cosas verdaderas invisibles, las cuales el hombre sin fe no puede entender ni saber. Por la fe que tienen los caballeros bien acostumbrados van los caballeros a la Tierra Santa de Ultramar en peregrinación, y empuñan las armas contra los enemigos de la cruz, y son mártires cuando mueren por exaltar la santa fe católica. Y por la fe defienden a los clérigos de los hombres malvados que por falta de fe los menosprecian, y los roban, y los desposeen tanto como pueden.
 
4. Esperanza es virtud que mucho conviene con oficio de caballero, pues por la esperanza recuerdan a Dios en la batalla, en sus cuitas y en sus tribulaciones, y por la esperanza que tienen en Dios tienen socorro y ayuda de Dios, que concede la victoria en la batalla por razón de la esperanza y confianza que los caballeros tienen en el poder de Dios, mayor que en sus fuerzas y en sus armas, Con la esperanza se fortalece y vivifica el coraje del caballero; y la esperanza permite soportar los trabajos y hace que los caballeros se aventuren en los peligros en que se ponen; y la esperanza les hace soportar el hambre y la sed en los castillos y en las ciudades que defienden cuando están sitiados; y si no hubiese esperanza, el caballero no tendría con qué cumplir con el oficio de caballería.
 
5. Caballero sin caridad no puede ser sin crueldad y mala voluntad, y como crueldad y mala voluntad no se convienen con el oficio de caballería, por eso caridad conviene a caballero. Pues si el caballero no tiene caridad para con Dios y para con su prójimo, ¿cómo amará a Dios, y cómo tendrá piedad de los hombres desvalidos, y cómo tendrá merced de los hombres vencidos que demandan merced? Y si no hay caridad en el caballero, ¿cómo podrá estar el caballero en la orden de caballería? Caridad es virtud que une una virtud con otra y separa un vicio de otro; y caridad es amor, del cual todo caballero y todo hombre puede tener tanto como necesite para mantener su oficio; y caridad hace ligera la gran carga de la caballería , Y así como el caballo sin patas no podría llevar la carga del caballero, así ningún caballero sin caridad puede sostener la gran carga que el noble corazón del caballero sostiene para honrar a la caballería.
 
6. Si el hombre no tuviese cuerpo, sería invisible; y si lo fuese, no sería lo que es; de donde, si el caballero estuviese en el oficio de caballería sin justicia, convendría que la justicia no fuese lo que es, o que la caballería fuese otra cosa contraria a aquella cosa que es la caballería. Y como la caballería tiene su principio en la justicia, ¿qué caballero acostumbrado a hacer entuertos e injusticias piensa estar en la orden de caballería? Despojar de caballería es romperle al caballero la correa de la espada por detrás y quitarle la espada, para significar que no debe hacer uso de caballería, De donde, si caballería y justicia convienen entre sí tan fuertemente que caballería no puede existir sin justicia, aquel caballero que se hace . a sí mismo injusto y es enemigo de la justicia se despoja a sí mismo de caballería y reniega y descree de la orden de caballería.
 
7. Prudencia es virtud por la cual el hombre tiene conocimiento del bien y del mal, y por la cual se tiene sabiduría para ser amador del bien y enemigo del mal, Y prudencia es ciencia por la cual se tiene conocimiento de las cosas venideras por las cosas presentes, Y prudencia hay cuando por algunas cautelas y maestrías sabe el hombre esquivar los daños corporales y espirituales. De donde, como los caballeros existen para perseguir y destruir a los malos, y como ningún hombre se expone a tantos peligros como el caballero, ¿qué cosa es más necesaria al caballero que la prudencia? La usanza del caballero de justar y de combatir no se conviene tan fuertemente con el oficio de caballería como lo hace la usanza de la razón y del entendimiento y de la voluntad bien ordenada, pues más batallas son vencidas por maestría y cordura que por muchedumbre de gentes, guarniciones ni caballeros, De donde, como esto sea así, si tú, caballero, quieres acostumbrar a tu hijo al oficio de caballero para mantener el honor de la caballería, debes saberlo acostumbrar a hacer uso de la razón y del entendimiento en lo que puedas, para que sea amador del bien y enemigo del mal, pues por esta usanza prudencia y caballería se unen y convienen juntas para honrar al caballero,
 
8. Fortaleza es virtud que reside en noble corazón contra los siete pecados mortales, que son caminos por los que se va a infernales tormentos que no tienen fin: gula, lujuria, avaricia, acidia, soberbia, envidia, ira, Por eso, caballero que recorre tales caminos no va a la posada donde la nobleza de corazón fija su habitación y residencia.
 
9. Gula engendra debilidad de cuerpo por repleción y embriaguez, y gula trae pobreza consigo por el excesivo gasto en comer y en beber, y gula carga tanto el cuerpo de viandas que engendra pereza y flaqueza De donde, como todos estos vicios son contrarios al caballero, por eso el fuerte corazón del caballero los combate con abstinencia y con continencia, y así combate contra gula y contra sus valedores.
 
10. Lujuria y fortaleza se combaten la una a la otra. Las armas con que lujuria combate a fortaleza son juventud, bellas facciones, mucho comer y beber, ricos vestidos, ocasión, falsedad, traición, injusticia, menosprecio de Dios y del paraíso, poco temor a las penas infernales y otras armas semejantes a éstas. Fortaleza combate a lujuria recordando a Dios y sus mandamientos, y entendiendo a Dios y los bienes y los males que puede dar, y amando a Dios, porque es digno de ser amado y temido, honrado y obedecido. Y fortaleza combate a lujuria con nobleza de corazón, que no se quiere someter a malvados y a sucios pensamientos, ni quiere descender de su alto honor para ser vituperada por las gentes. De donde, como el caballero se llama caballero para combatir los vicios con la fuerza de corazón, caballero sin fortaleza no tiene corazón de caballero ni tiene las armas con las que el caballero debe combatir.
 
11. Avaricia es vicio que desciende sobre el corazón para someterlo a cosas viles; de donde, por falta de noble corazón que no defiende contra la avaricia el noble corazón del caballero son los caballeros codiciosos y avaros, y por la codicia cometen injusticias y entuertos, y se hacen súbditos y cautivos de aquellos bienes que Dios ha sometido a ellos. Fortaleza tiene tal costumbre que no ayuda a ningún enemigo suyo, y si no se le pide ayuda, no quiere prestarla, pues es tan noble y alta cosa la fuerza de corazón en sí misma, y tanto honor conviene que se le tribute, que en las cuitas y en los trabajos debe apelarse a ella y se le debe pedir ayuda. De donde, cuando el caballero es tentado por la avaricia a inclinar su noble corazón a alguna maldad, deslealtad, traición, entonces debe recurrir a fortaleza, en la cual no encontrará flaqueza, ni cobardía, ni desaliento, ni falta de socorro y ayuda. Y pues con fortaleza el corazón noble puede ser fuerte para vencer a todos los vicios, caballero avaro, diablo, ¿por qué no eres noble y fuerte de corazón para que no estés sometido a viles acciones y a viles pensamientos por la avaricia? Pues si avaricia y caballería conviniesen entre sí, el usurero, ¿por qué no es caballero?
 
12. Acidia es vicio por el cual el hombre es amador del mal y desamador del bien. Por ello éste es el vicio por el que mejor se pueden ver en el hombre señales de condenación mejor que en otro vicio, y por lo contrario de la acidia se pueden conocer mejor en el hombre señales de salvación mejor que por otra virtud. Por consiguiente, quien quiere vencer y superar acidia conviene que tenga en su corazón fortaleza por la cual venza la naturaleza del cuerpo, que por la corrupción y el pecado de Adán está inclinada al mal. El hombre que tiene acidia, siempre que obra bien algún hombre, se disgusta por ello, y cuando algún hombre obra mal, siente disgusto de que el daño que causa no sea mayor. Y por eso tal hombre extrae trabajo y mal del bien y del mal de los demás hombres. De donde, como el disgusto causa sufrimiento y trabajo a la persona, si tú, caballero, quieres vencer este vicio, te conviene rogar a la fortaleza que fortalezca tu corazón contra la acidia; la cual fortaleza vence recordando que Dios, si hace bien a un hombre o a muchos, de todo ello no se sigue que no pueda hacerte bien a ti, puesto que a él no le da todo cuanto tiene y a ti no te quita nada del tuyo.
 
13 . Soberbia es vicio de desigualdad, pues hombre orgulloso no quiere tener par ni igual, y por eso ama estar solo. Y pues humildad y fortaleza son dos virtudes y aman igualdad y son contrarias al orgullo, si tú, caballero orgulloso, quieres vencer tu orgullo, reúne en tu corazón humildad y fortaleza; pues humildad sin fortaleza no es fuerte contra orgullo, pues en la humildad sin fortaleza no hay fuerza y el orgullo no puede ser vencido sin fuerza.¿Serás orgulloso cuando te veas sobre tu gran caballo, guarnecido de todas tus armas? No, si la fuerza de la humildad te hace recordar la razón por la que eres caballero, Y si eres orgulloso, no tendrás fuerza en tu corazón por la cual puedas vencer y expulsar de tu corazón pensamientos orgullosos, Si eres derribado de tu caballo y eres preso y vencido, ¿serás tan orgulloso como eres? No, pues la fuerza corporal habrá vencido y superado al orgullo en el corazón del caballero, y aunque la nobleza de corazón no sea cosa corporal, ¡cuánto más fortaleza y humildad, que son cosas espirituales, deben expulsar al orgullo del noble corazón, que es nobleza espiritual!.
 
14. Envidia es vicio desagradable a justicia, caridad, largueza, que se convienen con la orden de caballería. De donde, cuando el caballero tiene corazón flaco, no puede sostener ni cumplir con la orden de caballería. Por falta de fortaleza, si no está en el corazón del caballero , la envidia expulsa de su corazón justicia, caridad, largueza; y por eso el caballero siente envidia de no poseer bienes ajenos, y es perezoso para ganar bienes semejantes por la fuerza de las armas; y por eso habla mal de aquellas cosas que querría tener de los que las poseen; por ello, la envidia le hace pensar cómo hacer engaños y faltas.
 
15. Ira es perturbación en el corazón de la facultad de recordar, entender y querer, Y por esa perturbación, el recuerdo se convierte en olvido, y el entender en ignorancia, y el querer en iracundia. De donde, como recordar y entender y querer son iluminación por la cual el caballero puede seguir los caminos de caballería que la ira y la perturbación de corazón quieren expulsar de su corazón, conviene que recurra a la fuerza de corazón, a la caridad, a la abstinencia, a la paciencia, que son freno de la ira y refrigerio de los trabajos que la ira proporciona. Cuanto mayor es la ira, tanto mayor ha de ser la fuerza que la vence con la caridad, la abstinencia y con la paciencia. Cuanto mayor es la fuerza, menor es la ira y mayor es la caridad, la abstinencia y la prudencia. Y por la minoridad de la ira y por la mayoridad de las virtudes arriba dichas, la mala voluntad, la impaciencia y los demás vicios son menores, y donde menores son los vicios y mayores son las virtudes, mayor es la justicia y la sabiduría; y por la mayoridad de justicia y de sabiduría es mayor la orden de caballería. Hemos dicho la manera según la cual la fortaleza está en el corazón del caballero contra los siete pecados mortales. Ahora diremos de la templanza.
 
16. Templanza es virtud que está en medio de dos vicios: un vicio es pecado por exceso, el otro es pecado por defecto, Y por eso, entre demasiado y poco, conviene que esté la templanza en tan conveniente cantidad que sea virtud, pues si no fuese virtud, entre demasiado y poco no habría término medio, y eso no es verdad. Caballero bien acostumbrado debe ser moderado en audacia, y en comer, y en beber, y en hablar, que se conviene con mentir, y en vestir, que ha trabado amistad con vanagloria, y en gastar, y en todas las demás cosas semejantes a éstas Y sin templanza no podría mantener el honor de la caballería, ni la podría hacer estar en el medio, que es virtud precisamente por no estar en los extremos.
 
17. Uso de caballero debe ser oír misa y sermón, y adorar y rogar y temer a Dios, pues por tal costumbre el caballero piensa en la muerte y en la vileza de este mundo, y pide a Dios la celestial gloria, y teme las penas del infierno, y por eso ejercita las virtudes y costumbres que son propias de la orden de caballería. Pero el caballero que hace lo contrario de esto y cree en agüeros y adivinaciones, obra contra Dios y tiene mayor fe y esperanza en el viento de su cabeza, en las evoluciones de las aves y en los presagios que en Dios y en sus obras; y por eso el tal caballero no es agradable a Dios ni mantiene la orden de caballería.
 
18. Ni el carpintero, ni el zapatero, ni los demás menestrales podrían ejercer su oficio sin el arte y la manera que es propia de su oficio. De donde, como Dios ha concedido razón y discreción al caballero para que sepa llevar a cabo hechos de armas y mantenga la regla y arte de caballería, si el caballero abandona su discreción y su entendimiento, que la razón le significa y demuestra, y expulsa de su corazón la nobleza, y sigue agüeros y adivinaciones, entonces es como el hombre loco que no usa de la razón y hace porque sí lo que hace. Y por eso tal caballero está contra Dios, y, según razón, debe ser vencido y superado por su enemigo, que contra él usa de razón y de discreción y de la esperanza que tiene en Dios. Y si esto no fuese así, se seguiría que agüeros, adivinaciones y alma sin razón convendrían mejor con la orden de caballería que Dios, discreción, fe, esperanza y gran nobleza de corazón; y eso es imposible.
 
19. Así como el juez cumple con su oficio cuando juzga según testimonios, así el caballero sigue su oficio cuando usa de razón y de discreción, que le son testimonios de lo que debe hacer en hecho de armas. Y así como el juez daría falsa sentencia si no juzgase según testimonios y lo hiciese por agüeros y adivinaciones, así la caballería obra contra lo que es de su oficio cuando desmiente lo que razón y discreción le muestran, y cree en lo que hacen las aves por pura necesidad y porque van volando al azar por el aire. De donde, por ser esto así, el caballero debe seguir razón y discreción y el significado que las armas encierran, según arriba quedó dicho, y de lo que se hace al azar no debe hacer necesidad ni costumbre.
 
20. Al caballero le conviene ser amador del bien común, pues para comunidad de gentes fue establecida la caballería, y el bien común es mayor y más necesario que el bien particular. Y al caballero le conviene hablar bellamente y vestir bellamente, y llevar bello arnés, y tener casa grande, pues todas estas cosas son necesarias para honrar caballería. Cortesía y caballería convienen entre sí, pues villanía y feas palabras están en contra de caballería. Privanza de hombres buenos, lealtad, verdad, coraje, verdadera largueza, honestidad, humildad, piedad y demás cosas semejantes a éstas son propias de caballero, pues así como el hombre debe reconocer en Dios toda la nobleza, así al caballero se le debe atribuir todo aquello por lo que la caballería reciba honor por parte de aquellos que están en su orden.
 
21. Por la costumbre y buena crianza que el caballero da a su caballo no es tan mantenido el honor de la caballería como lo es por la costumbre y buena crianza que tiene el caballero en sí mismo o en su hijo; pues la caballería no está en el caballo ni en las armas, sino en el caballero. Por ello, el caballero que acostumbra bien a su caballo y acostumbra mal a sí mismo y a su hijo, haría de sí mismo y de su hijo, si pudiese hacerlo, un animal, y haría de su caballo un caballero.
Raimundo Lulio (1235-1313)
 
 

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