viernes, 27 de julio de 2012

Álvar Fáñez y el Cantar de mio Cid

En el Cantar de mio Cid, Álvar Fáñez es mencionado unas treinta veces como lugarteniente y amigo inseparable del Cid Campeador, el único en quien confiaba en circunstancias difíciles. En la única copia manuscrita que se conserva del poema, hecha por un tal Per Abat en 1207, se le designa indistintamente Minaya Álvar Fánez, Álvar Fáñez Minaya o simplemente Minaya, con algunas variantes gráficas (habitualmente «Albarffanez», donde la grafía n fonéticamente representa la palatal nasal /ñ/). Las versiones posteriores, de las cuales la canónica es la de Ramón Menéndez Pidal, han modernizado la grafía del nombre fijándola en la actual de Álvar Fáñez. En la faltante primer hoja del manuscrito (reconstruida por referencias de terceros) el juglar afirmaba que Álvar Fáñez, del Cid era primo hermano. Algunos documentos de la época lo caracterizan como sobrino del Cid, quien habría tenidos otros hermanos y hermanas, no bien identificados.
Aunque, según M. Pidal, el poema fue escrito alrededor del año 1140, poco después de los hechos relatados (si bien actualmente el Cantar se fecha hacia el año 1200), el anónimo juglar o autor culto con conocimientos de derecho que lo escribió (de la región de Medinaceli o actual provincia de Guadalajara, a juzgar por los detalles geográficos) no se preocupó por la exactitud histórica sino por los efectos dramáticos. Esto se explicaría bien con una fecha de composición tardía, que hubiera desdibujado los hechos de la historia.
Álvar Fáñez es en esta epopeya cumbre de la literatura heroica medieval española una especie de álter ego del Cid, que lo acompaña tanto en sus campañas de la Reconquista como en el exilio, con la crucial función literaria de permitirle expresar sus sentimientos más íntimos en momentos críticos. Además de otras inexactitudes históricas, consta en documentos de la época que en muchas de las ocasiones en que el poema lo sitúa en compañía del Cid, Álvar Fáñez se encontraba en otros lugares. El historiador Gonzalo Martínez Diez, en El Cid histórico, va más lejos aún, afirmando que nunca perteneció a los ejércitos del Cid y que actuó de modo totalmente independiente en las campañas guerreras de Alfonso VI, lo que parece estar avalado por los datos biográficos arriba transcriptos. Sin embargo, un eco histórico puede ser la actividad de Álvar Fáñez en la taifa de Valencia entre 1085 y 1086, adonde fue enviado por Alfonso VI con el fin de entronizar al exrey de la taifa de Toledo al-Qadir y sostenerle en sus primeros años de mandato; circunstancia geográfica que podría haber influido en el Cantar, al relacionar un conocimiento histórico de la actividad de Álvar Fáñez en Valencia con las campañas levantinas del Cid. El Álvar Fáñez épico es el lugarteniente, alférez o brazo derecho del Cid, además de aconsejarle, sobre todo, en cuestiones estratégicas; representa también la voz única del sentir de su mesnada y le son encargadas misiones delicadas, como las embajadas ante el rey Alfonso con presentes para solicitar su perdón. Al Cid le presta una fidelidad incondicional.

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