jueves, 21 de junio de 2012

La cetreria

Los orígenes de la cetrería son muy antiguos. Es posible que se haya descubierto en China, ya que existen muchas referencias sobre la práctica de la cetrería antes de Cristo en diversos textos chinos y japoneses.
El mundo greco-latino no practicó la cetrería. Algunas de las representaciones que se hacen pasar como de cetrería, tan sólo lo son de lo que entre los romanos se llama aucupio (captura de pájaros, chuchería, pajaritería).
Parece que a Europa occidental llegó de mano de las invasiones godas. El primer testimonio gráfico,
datado en el siglo V d. C., se encuentra en los mosaicos de la Villa del Halconero en Argos (Grecia). Posteriormente se mencionará en las leyes de los pueblos germánicos que poco a poco fueron traspasando las fronteras del Imperio de Roma y se asentaron al sur de los ríos Rín y Danubio. En la península Ibérica se ha localizado en el campo arqueológico de Mértola (Portugal) una mosaico, fragmentario, que solo se puede interpretar como una escena de cetrería. El hecho de que se haya descubierto en un estrato inferior de una construcción musulmana, es un claro indicio de que la cetrería llegó a la península Ibérica de la mano de los pueblos germánicos.2 Por otra parte, las fuentes árabe indican que cuando los primeros invasores musulmanes entraron en la península descubrieron y adoptaron una modalidad cetrera que se puede interpretar como altanería.
En Europa la época dorada de esta arte y afición fue la Edad Media. Se puede decir que más o menos desde el siglo VI hasta el siglo XVI, en el que se practicaba la caza con halcones y azores, disfrutó de su mayor auge y difusión. Esta técnica venatoria perdió terreno frente a las novedosas armas de fuego y, también, a causa de lo costoso que era mantener un buen equipo de halcones y halconeros, pues la cetrería, por lo general, fue una práctica reservada para reyes y grandes señores, aunque no había ninguna ley que se la prohibiera al pueblo llano, pero para obtener comida había métodos más efectivos y seguros.
Hoy es un deporte que en el mundo occidental se practica con aves de presa criadas en cautividad, lo cual no supone ningún peligro para las aves salvajes. Sin embargo, aún hay zonas remotas en las que se siguen capturando aves silvestres.
En noviembre de 2010 la cetrería fue declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, por ser uno de lo métodos de caza tradicionales más antiguo, selectivo con las presas cinegéticas, no contaminante y respetuoso con el medio ambiente.
En Oriente, hogar de los mongoles nómadas descendientes de Gengis Khan es una práctica bastante frecuente aún hoy en día, y es el método de subsistencia de parte de la población nómada. Para cazar montados a caballo y con el equipo adecuado entrenan principalmente a aguilas que cazan después de que estos han comido y están demasiado cansados como para volar, echándoles una red encima confeccionada por ellos mismos.
A continuación proceden a llevar la nueva rapaz al ger (tienda) para mantenerla durante un mes en su interior para que se adapte a los nuevos sonidos y olores humanos. Las dos o tres semanas siguientes la llevarán sobre su brazo, enseñándole a mantener el equilibrio a galope y a no deslizarse, y acabado esto le enseñarán la tarea más difícil: regresar al amo.
Hoy en día, la cretería en Norteamérica se realiza de forma un poco distinta. Ya no se utiliza el caballo y la necesidad por los espacios ha ido reduciendo en forma significativa el número de personas que la practica.
Principalmente hay que distinguir si las aves rapaces son de alto a de bajo vuelo, ya que las presas obtenidas son de características diametralmente opuestas. Si son de bajo vuelo, las presas son por lo general roedores (ratones, liebres, conejos etc.) o aves que son lentas; Las representantes de estas rapaces son las águilas, las aguilillas y los azores o gavilanes y principalmente se entrenan al guante o lua. Si son de alto vuelo, la caza se vuelve más especializada y se obtienen normalmente presas como palomas, cercetas, huilotas, garzas y patos entre otras. Esta cacería es representativa de los halcones y se entrenan al señuelo.
El primer paso después de obtener a la rapaz es acostumbrarla al contacto humano, mediante el control de peso se empiezan a hacer menos agresivas y se empiezan a condicionar sus sentidos alimentándolos en el señuelo o guante. Mas o menos después de un par de semanas el halcón está listo para llevarlo al campo y se le dan vuelos rectos con el fiador. Después de que ya existe una respuesta incondicional al señuelo o a la lua, el halcón ya vuela suelto y responde a los silbidos o llamados del cetrero. Y comienza la cacería. Lo más excitante es ver cómo tu rapaz es capaz de hacer impresionantes picadas y acrobacias en el aire para cazar su presa y que al final puedes disfrutar, al lado de una fogata, el fruto de una jornada de cacería.
La historia de los textos de cetrería es extensa. Comenzó en el siglo IX con un brevísimo tratado, que se ha conservado fragmentariamente, que contiene un recetario para el cuidado de las aves que se conoce como Anónimo de Vercelli. A este le seguirá la gran tríada normano-sícula formada por Dancus Rex, Guillelmus falconarius y Gerardus falconarius. Esta primera época, en las que los libros se ocupan básicamente del halcón enfermo se cierra con el ''De arte venandi cum avibus'' del emperador Federico II una extensísima obra (seis libros o partes) en los que el primero es, en realidad, un tratado de ornitología, el segundo trata del entramiento y los restante de la caza. Se tradujo al francés medieval a finales del siglo XIII y en la actualidad disponemos de traducciones al español (Fradejas Rueda 2004), francés (van den Abeele y Paulus 2000), italiano (Trombetti-Budriesi) e inglés (Wood y Fyfe 1943 -cuya versión fue revisada y vertida al español por Sánchez Hernández 2004-).
En la península ibérica, además de los primitivos textos latinos y algún que otro de origen árabe cabe destacar el *El libro de la caza escrito por el príncipe Juan Manuel hacia 1325: Es un breve tratado -doce capítulos- que se dedica a la cetrería. Hasta ahora se le creía absolutamente original y que entre sus líneas se dejaban entrever ligeras reminiscencias de los antiguos tratados de cetrería escritos en latín. Sin embargo, recientemente, se ha demostrado que se basa en el De arte venandi cum avibus del emperador Federico II de Hohenstaufen. El último capítulo, que está incompleto, ofrece una guía de los mejores cazaderos de los reinos de Castilla y León. Son una interesante fuente para la distribución de aves en la España medieval.
Sin embargo, el Libro de la caza de las aves por Pedro López de Ayala, del se que conservan más de 30 manuscritos copiados entre los siglos XV y XIX se ha erigido en la obra básica de la cetrería hispánica hasta el punto que subyace en la base de El arte de cetrería de Félix Rodríguez de la Fuente publicado por primera vez en 1964; es un tratado que ha gozado de gran aceptación por parte de los cetreros de habla española, entre cuyas páginas se han formado la gran mayoría.


 Recreacion a cargo del grupo Caballeros del Duero - S, XIII

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