viernes, 29 de junio de 2012

Sargento de infanteria S XVI

Castilla en los mapas


División del reino de León tras la muerte de Fernando I el Magno en el siglo XI, rey de León y conde de Castilla. El territorio de Gallaecia (reino de León) quedó dividido en tres reinos: Galicia, León, y Castilla.

Caballero castellano del siglo XI


Ejemplo de caballero del territorio geográfico llamado Gallaecia durante la alta edad media (S – X y XI). Comprende los reinos de León, Galícia, Castilla (también aplicable a reino de Pamplona). Basado en el beato de las Huelgas (Burgos – Castilla) y Biblia de San Isidoro de León (León).

Caballero castellano asedio a Logroño 2012

Caballeros infanteria asedio a Logroño 2012

jueves, 28 de junio de 2012

Logroño. Confirmado hallazgo de restos celtíberos y prerromanos en la gravera del Monte Cantabria

Un informe encargado por el Ayuntamiento de Logroño ha confirmado el hallazgo de nuevos restos arqueológicos celtíberos y prerromanos en la zona de la gravera del Monte Cantabria, tal y como ha adelantado este miércoles el portavoz del equipo de Gobierno municipal, Miguel Sáinz.
En la habitual rueda de prensa para dar a conocer los asuntos aprobados en Junta de Gobierno Local, Sáinz ha relatado que se ha recibido por parte del Consistorio el estudio sobre los últimos trabajos arqueológicos realizados “en los últimos meses” en el Monte Cantabria “y en su entorno de protección”.
El portavoz ha recordado que estas tareas se han desarrollado “gracias a la recuperación de una subvención de en torno a 80.000 euros del Ministerio de Cultura, con lo que se encargaron estos nuevos trabajos arqueológicos”, que se han desarrollado en la zona de gravera, al este del yacimiento consolidado.
Era una zona, como ha dicho Sáinz, “considerada como de presunta existencia de restos arqueológicos”, algo que, con las prospecciones de estos meses, “se ha confirmado”. Se han hallado, sobre todo “restos cerámicos de las épocas celtíberas y prerromanas”, aunque el informe “no detalla” en qué consisten ni en qué estado están.
No se han encontrado, de momento, restos óseos. Sin embargo, en este sentido, el portavoz ha apuntado que “no se ha profundizado” en los trabajos, “sólo se han removido 400 metros cúbicos de tierra, pero no se ha profundizado suficiente, por lo que el informe advierte de la posibilidad de que, si se llega a más, sí que haya restos de origen paleontológico”.
Además de estos hallazgos, Sáinz ha relatado que “se ha realizado una limpieza y mantenimiento del recinto fortificado” y también “se han digitalizado e informatizado todos los datos de los estudios existentes sobre la zona”, que, como ha recordado, se llevaban haciendo desde el año 1993, “con gran cantidad de material en formato papel”. “De este modo -ha añadido- se consolida la certeza de que hay restos arqueológicos importantes”.
Por ello, toda la documentación y los estudios “serán remitidos al Gobierno de La Rioja para su incorporación al expediente de declaración del Monte Cantabria como Bien de Interés Cultural”, que, como ha avanzado el portavoz, “esperamos que se resuelva favorablemente a finales de este año o principios de 2013″.

lunes, 25 de junio de 2012

El Grial en Cuenca

Según los expertos en la materia, la descendencia de Jesús y María Magdalena, entroncada con la sangre de los reyes merovingios, desembocada en diversas ramas genealógicas europeas a lo largo de la Edad Media.
Una de las más importantes será la de los Plantagenet que, llevando el título de condes de Anjou, fundaría en 1154 esta dinastía en Inglaterra, con Enrique II como rey. Otra, igualmente notable, sería la de los Plantavelu, que a finales del siglo IX constituiría el ducado de Aquitania, y en el XII fructificaría en uno de los personajes más brillantes de su época: la duquesa Leonor de Aquitania. Estas ramas volverían a cruzar su sangre presuntamente claudica precisamente con el matrimonio de Enrique II Plantagenet, conde de Anjou y rey de Inglaterra, con la hermosa duquesa Leonor. De esta unión nacieron héroes cuyas hazañas forjaron la historia de los reinos europeos, protagonizando los versos de los trovadores y ocupando páginas de honor en los romances de la época. Entre los hijos de esta pareja figuran los famosísimos Ricardo Corazón de León y el llamado Juan sin Tierra, cuyas andanzas han sido llevadas al cine con más fantasía que realismo, vinculados a una tradición caballeresca al estilo de la del rey Arturo y sus griálicos caballeros. En la Edad Media, la nobleza era un club con muy poquitos socios y las familias estaban todas emparentadas, volviendo a casarse cada generación para establecer alianzas, mantener reinos y privilegios y conservar líneas genealógicas. Nada extraño en un sistema nobiliario basado en el derecho de sangre. Los enlaces entre primos de segundo grado y entre tíos y sobrino eran tan habituales que el motivo clásico para anular un matrimonio real era alegar ante la curia relación de parentesco entre cónyuges. Casi siempre la había. De manera que, a esas alturas, la antigua sangre del rey David corría, más o menos mezclada, por las venas de buena parte de la realeza europea, incluyendo, por supuesto, a los reyes castellanos y aragoneses.
Son muchas, y bien antiguas, las líneas de irrigación que llevan esa sangre al caudal de los monarcas peninsulares. Siguiendo una de ellas como ejemplo, tenemos al rey castellano Alfonso VI casado con Constanza de Borgoña, cuya abuela paterna no era otra que Constanza de Aquitania. De ese entronque aquitano saldrá, cuatro generaciones después, el rey de Castilla Alfonso VIII, conquistador de Cuenca y autor de las armas que campan en el escudo de la ciudad, ese cáliz y esa estrella de enigmático significado. De manera que, por las venas de este rey conquistador. corría sangre aquitana que venía de tan lejana fuente como la del rey David, pasando a través de Jesús y María Magdalena.
Y, repitiendo una vez más el cruce de parentescos, el rey Alfonso volvió a mezclar su sangre con esa dinastía sagrada de tan antiguos orígenes al casarse con una hija de Leonor de Aquitania y de Enrique II, rey de Inglaterra y conde de Anjou.

El linaje del Rey David
De manera que ya tenemos a nuestro rey Alfonso VIII dentro de la corriente de descendencia del rey David, casándose además con quien lleva la sangre de Anjou, que no es un linaje cualquiera en lo que afecta al Grial. Wolfram von Eschenbach, en su Parzival, incluye en este linaje a su protagonista, Parsifal, el caballero que encontrará el Grial, cuando dice que su padre es "un héroe extraordinario, un Anjou de esclarecida estirpe". Si tenemos en cuenta que en otros romance griálicos se insiste con tenacidad en que los caballeros vinculados con tan misterioso secreto son "del alto linaje del rey David", podemos ir atando cabos para suponer que ser Anjou y ser descendiente del rey David viene a ser lo mismo para los narradores de esta historia. Y si a todo esto le añadimos que sir Thomas Malory, en su obra La muerte de Arturo, dice expresamente que "Lanzarote viene solo del octavo grado de nuestro Señor Jesucristo, y Galahad del noveno", vemos cómo, en el contexto griálico, se da por sentado que Cristo tuvo descendencia y podemos concluir que ser Anjou significa que por sus venas corre no solo sangre davídica, sino también la de Jesús y de María Magdalena. Y eso es Leonor de Aquitania, hija del conde de Anjou: una descendiente del linaje sagrado, casada a su vez con Alfonso VIII, otro miembro del reducido grupo que podemos llamar Grial de sangre. Se unieron en un matrimonio real que ocultaba otra realeza mucho más profunda y antigua: la que nacía del sagrado trono del rey David.

Los reinos españoles y el grial
En las fechas de las que hablamos, las fronteras no eran las que conocemos hoy. El reino de Francia apenas cubría un pequeño territorio en torno a una isla del río Sena que no llegaba, por supuesto, a los Pirineos. Los terrenos al norte de la cordillera no pertenecían a la corona francesa. Eran propiedad de nobles caballeros independientes, vinculados por lazos de sangre y vasallaje a los reinos españoles de Navarra y Aragón. Eran las tierras de Languedoc, Gascuña, Rosellón, Aquitania, Provenza... Para hacernos una idea de cómo eran las cosas entonces, basta decir que la Aquitania era el doble de grande que el reino de Francia, y su duque Guillermo IX se jactaba de que nunca había prestado juramento de fidelidad al rey francés. Y estas son, precisamente, las tierras de¡ Grial, aquellas en las que su tradición se asienta, en las que surge el temprano culto a María Magdalena y la leyenda de¡ cáliz sagrado. Y son también las tierras por las que se extiende la herejía cátara con sus extrañas creencias sobre la Magdalena, y donde el Temple concentra el mayor número de propiedades.
Con todo esto, no es extraño que, en las narraciones medievales del Grial, aparezcan numerosas referencias a los reinos españoles. Los autores extranjeros, fundamentalmente franceses y anglosajones, ignoran este hecho, probablemente para seguir hablando de¡ Grial como cosa suya. Pero lo curioso es que los autores españoles tampoco se esfuerzan demasiado en resaltar la presencia, por derecho propio, de los reyes y reinos peninsulares en la leyenda del Grial, Siguiendo el texto más famoso, el Parzival de Eschenbach, nos encontramos ya con que el autor afirma basar su obra en un antiguo manuscrito encontrado precisamente en Toledo.
A partir de ahí, las referencias a España son constantes. Veamos unas cuantas. El padre de Parsifal, en uno de sus viajes, desembarca en Sevilla. "En aquel país ?dice el texto? conocía al rey. Era su primo Kaylet. Fue a visitarlo a Toledo". Por tanto, según el texto, llevaban la misma sangre y Parsifal seria sobrino de este rey peninsular. Quizá por eso el escudo que lleva Parsifal había sido "forjado en Toledo, en el país de Kaylet'.También hay abundantes alusiones al rey de Aragón, al que llama Schafillor. En una de ellas se narra cómo éste, en un torneo, "tiró al suelo, detrás del caballo, al viejo Utepandragun, rey de los britanos". Es decir, el rey aragonés vence al padre del mismísimo rey Arturo. Vinculado a la familia del Grial, aparece también un personaje llamado Kyot de Cataluña, que lleva el título de duque. Otro, de nombre Liddamus y rango de príncipe, dice tener "en Galicia,
muy diseminados, numerosos castillos, hasta Pontevedra". Los héroes de la búsqueda griálica montan caballos castellanos, y la montura del caballero Gawan luce una significativa señal: "En la grupa llevaba grabada a fuego una tórtola, el blasón del Grial".

El misterioso escudo de Cuenca
Cuando el rey Alfonso VIII de Castilla puso cerco a la ciudad de Cuenca en 1177, los musulmanes llevaban en ella cuatro siglos. No fue fácil la conquista. Amurallada en los altos riscos cercados por las aguas de los ríos Júcar y Huecar, la empresa no era precisamente sencilla, y el rey Alfonso necesitó la ayuda del monarca aragonés, Alfonso H. Pariente, por supuesto, además de tocayo, ya que descendía de Inés de Aquitania. También contó con el auxilio de los caballeros de la Orden del Temple, esa milicia de Cristo que, según los romances medievales, custodiaba el secreto del Grial. De manera que las fuerzas que plantaron cerco a la Cuenca musulmana eran "soldados del Grial", un ejército mandado por reyes que pertenecían a la estirpe sagrada. El asedio se inició el 6 de enero, día de la Epifanía, y duró nueve meses, hasta el 21 de septiembre, festividad de san Mateo.
Oficialmente, el escudo de Cuenca se confeccionó para conmemorar esta victoria y el rey Alfonso VIII concedió a la villa unas armas que recordaban los días de¡ comienzo y del fin de su conquista. La estrella, en representación de aquella que, en lejanos tiempos, guió a los Reyes Magos de Oriente en su largo viaje hasta el portal del Belén para adorar al Niño recién nacido, acontecimiento que la cristiandad celebra el 6 de enero. Y el cáliz, en representación de san Mateo, cuya festividad se celebra el 21 de septiembre. Esta es la interpretación oficial de las armas que componen el famoso escudo de Cuenca y, la verdad resulta bastante inverosímil. El asunto de la estrella puede pasar, aunque ya ve que oculta un significado más profundo de lo que parece. En cuanto a lo de san Mateo y el cáliz, es una versión que tiene poco asidero, ya que la iconografía religiosa nunca representó a este santo evangelista con una copa. Y si esta no es la interpretación correcta, ¿cuál es el significado que esconden los símbolos del escudo de Cuenca?.

...y el Grial
De las intenciones que tenía el rey Alfonso queda todo lo que hemos dicho, sí, y también el escudo de Cuenca con las ¡armas que el rey le dio: una estrella ?ver cuadro? y un cáliz. Si sabía, como efectivamente sabía, que se casaba con un insigne miembro de esa dinastía sagrada, con una "Anjou de esclarecida estirpe" según el griálico texto de Wolfram von Eschenbach, y si quería hacer de Cuenca su Alfonsípolis, la sede de su corte y de su familia, parece que con las armas del escudo no queda reseñar el hecho de su victoriosa conquista, sino dejar constancia simbólica de la estirpe a la que él y su esposa pertenecían, para que su señal campeara sobre la ciudad elegida.
Así pues el cáliz sería una alusión directa al Grial, velada por la tradicional interpretación de que copa o caldero remiten sin más a esa forma orográfica de cuenco en el que la ciudad de Cuenca se levanta.
Pero todavía hay más. El escudo de Cuenca es una estrella suspendida sobre un cáliz, sobre un Grial. Una luminada que, según el Apocalipsis de Juan, es el planeta Venus, el lucero brillante de la mañana que distingue a los descendientes del rey David. Volvamos por un momento a las páginas finales del Párzival de Eschenbach. En ellas, una vez concluida la aventura de la búsqueda del Grial, el autor nos cuenta lo que ocurre con sus principales protagonistas. Parsifal se casa con la reina Condwiramurs y se convierte en el rey del Grial. Y tienen un hijo, Lohengrin, llamado el Caballero del Cisne". Se trata de un personaje al que los romances medievales convertirán en héroe mítico de la cultura sajona. Como vemos, Lohengrin es descendiente del rey David, al igual que el rey Alfonso VIII. Y también es un Anjou, como la reina Leonor. Pues bien, una narración del siglo XV, para señalar el origen de este Caballero del Cisne", dice que ha venido "del monte en el que Venus está dentro del Grial". De manera que aquí tenemos la referencia directa a este símbolo contenido en el escudo de Cuenca: la estrella ?Venus, el lucero del alba? suspendida sobre el Grial, señalando a otro ilustre miembro de la estirpe sagrada, según las legendarias crónicas sobre este secreto.
Tras todo lo visto, no resulta nada extraño que Alfonso Vi]¡, casado con esa Leonor de Inglaterra que llevaba la sangre de Anjou, escogiera tales símbolos para representarse a sí mismo en el escudo de la ciudad que llevada su nombre: Alfonsípolis.

viernes, 22 de junio de 2012

Ejemplo de Infanzón castellano durante la alta edad media - S - XI


Durante la alta edad media, la nobleza como tal no se diferenciaba mucho de los plebeyos en sus ropas. Tan solo algunas características puntuales. La principal diferencia que existía entre la nobleza y la plebe en el siglo XI, eran las posesiones. Los nobles tenían tierras, caballos, torretas o castillos, gente a su cargo (campesinos). Eran herederos por sangre de títulos y privilegios concedidos en el pasado. No obstante las ropas utilizadas por la nobleza tenia algunas características propias de su rango.
Las calzas comienzan a ser utilizadas a mediados finales del XI en toda la península cristiana por influencia de los franceses. Llegando primero a las altas capas de la sociedad.
También en el condado de Barcelona, y por influencia francesa, las mujeres comienzan a utilizar mangas anchas en sus vestidos. Y de igual forma solo la nobleza es victima de esta moda.
Otra característica de la nobleza sería la calidad de las ropas, los tintes de las mismas, y los adornos que las adornaban.
Los campesinos y gente poco adinerada, utilizaría ropas semejantes pero de colores mas humildes, y normalmente heredada de padres a hijos.
En la foto vemos representado a algún personaje de la baja nobleza castellana del siglo XI. Un infanzón, quizás un caballero villano. O un alcaide o señor de fortaleza bajo mandato de algún señor superior encargado de administrar sus posesiones .

Capitan de tropa. Asedio de Logroño 2012 - Castilla Siglo XV

Recreacion Castillo de Belmonte 2012 - Castilla Siglo XIV

Recreacion Castillo de Belmonte 2012 - Castilla Siglo XIV

jueves, 21 de junio de 2012

La cetreria

Los orígenes de la cetrería son muy antiguos. Es posible que se haya descubierto en China, ya que existen muchas referencias sobre la práctica de la cetrería antes de Cristo en diversos textos chinos y japoneses.
El mundo greco-latino no practicó la cetrería. Algunas de las representaciones que se hacen pasar como de cetrería, tan sólo lo son de lo que entre los romanos se llama aucupio (captura de pájaros, chuchería, pajaritería).
Parece que a Europa occidental llegó de mano de las invasiones godas. El primer testimonio gráfico,
datado en el siglo V d. C., se encuentra en los mosaicos de la Villa del Halconero en Argos (Grecia). Posteriormente se mencionará en las leyes de los pueblos germánicos que poco a poco fueron traspasando las fronteras del Imperio de Roma y se asentaron al sur de los ríos Rín y Danubio. En la península Ibérica se ha localizado en el campo arqueológico de Mértola (Portugal) una mosaico, fragmentario, que solo se puede interpretar como una escena de cetrería. El hecho de que se haya descubierto en un estrato inferior de una construcción musulmana, es un claro indicio de que la cetrería llegó a la península Ibérica de la mano de los pueblos germánicos.2 Por otra parte, las fuentes árabe indican que cuando los primeros invasores musulmanes entraron en la península descubrieron y adoptaron una modalidad cetrera que se puede interpretar como altanería.
En Europa la época dorada de esta arte y afición fue la Edad Media. Se puede decir que más o menos desde el siglo VI hasta el siglo XVI, en el que se practicaba la caza con halcones y azores, disfrutó de su mayor auge y difusión. Esta técnica venatoria perdió terreno frente a las novedosas armas de fuego y, también, a causa de lo costoso que era mantener un buen equipo de halcones y halconeros, pues la cetrería, por lo general, fue una práctica reservada para reyes y grandes señores, aunque no había ninguna ley que se la prohibiera al pueblo llano, pero para obtener comida había métodos más efectivos y seguros.
Hoy es un deporte que en el mundo occidental se practica con aves de presa criadas en cautividad, lo cual no supone ningún peligro para las aves salvajes. Sin embargo, aún hay zonas remotas en las que se siguen capturando aves silvestres.
En noviembre de 2010 la cetrería fue declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, por ser uno de lo métodos de caza tradicionales más antiguo, selectivo con las presas cinegéticas, no contaminante y respetuoso con el medio ambiente.
En Oriente, hogar de los mongoles nómadas descendientes de Gengis Khan es una práctica bastante frecuente aún hoy en día, y es el método de subsistencia de parte de la población nómada. Para cazar montados a caballo y con el equipo adecuado entrenan principalmente a aguilas que cazan después de que estos han comido y están demasiado cansados como para volar, echándoles una red encima confeccionada por ellos mismos.
A continuación proceden a llevar la nueva rapaz al ger (tienda) para mantenerla durante un mes en su interior para que se adapte a los nuevos sonidos y olores humanos. Las dos o tres semanas siguientes la llevarán sobre su brazo, enseñándole a mantener el equilibrio a galope y a no deslizarse, y acabado esto le enseñarán la tarea más difícil: regresar al amo.
Hoy en día, la cretería en Norteamérica se realiza de forma un poco distinta. Ya no se utiliza el caballo y la necesidad por los espacios ha ido reduciendo en forma significativa el número de personas que la practica.
Principalmente hay que distinguir si las aves rapaces son de alto a de bajo vuelo, ya que las presas obtenidas son de características diametralmente opuestas. Si son de bajo vuelo, las presas son por lo general roedores (ratones, liebres, conejos etc.) o aves que son lentas; Las representantes de estas rapaces son las águilas, las aguilillas y los azores o gavilanes y principalmente se entrenan al guante o lua. Si son de alto vuelo, la caza se vuelve más especializada y se obtienen normalmente presas como palomas, cercetas, huilotas, garzas y patos entre otras. Esta cacería es representativa de los halcones y se entrenan al señuelo.
El primer paso después de obtener a la rapaz es acostumbrarla al contacto humano, mediante el control de peso se empiezan a hacer menos agresivas y se empiezan a condicionar sus sentidos alimentándolos en el señuelo o guante. Mas o menos después de un par de semanas el halcón está listo para llevarlo al campo y se le dan vuelos rectos con el fiador. Después de que ya existe una respuesta incondicional al señuelo o a la lua, el halcón ya vuela suelto y responde a los silbidos o llamados del cetrero. Y comienza la cacería. Lo más excitante es ver cómo tu rapaz es capaz de hacer impresionantes picadas y acrobacias en el aire para cazar su presa y que al final puedes disfrutar, al lado de una fogata, el fruto de una jornada de cacería.
La historia de los textos de cetrería es extensa. Comenzó en el siglo IX con un brevísimo tratado, que se ha conservado fragmentariamente, que contiene un recetario para el cuidado de las aves que se conoce como Anónimo de Vercelli. A este le seguirá la gran tríada normano-sícula formada por Dancus Rex, Guillelmus falconarius y Gerardus falconarius. Esta primera época, en las que los libros se ocupan básicamente del halcón enfermo se cierra con el ''De arte venandi cum avibus'' del emperador Federico II una extensísima obra (seis libros o partes) en los que el primero es, en realidad, un tratado de ornitología, el segundo trata del entramiento y los restante de la caza. Se tradujo al francés medieval a finales del siglo XIII y en la actualidad disponemos de traducciones al español (Fradejas Rueda 2004), francés (van den Abeele y Paulus 2000), italiano (Trombetti-Budriesi) e inglés (Wood y Fyfe 1943 -cuya versión fue revisada y vertida al español por Sánchez Hernández 2004-).
En la península ibérica, además de los primitivos textos latinos y algún que otro de origen árabe cabe destacar el *El libro de la caza escrito por el príncipe Juan Manuel hacia 1325: Es un breve tratado -doce capítulos- que se dedica a la cetrería. Hasta ahora se le creía absolutamente original y que entre sus líneas se dejaban entrever ligeras reminiscencias de los antiguos tratados de cetrería escritos en latín. Sin embargo, recientemente, se ha demostrado que se basa en el De arte venandi cum avibus del emperador Federico II de Hohenstaufen. El último capítulo, que está incompleto, ofrece una guía de los mejores cazaderos de los reinos de Castilla y León. Son una interesante fuente para la distribución de aves en la España medieval.
Sin embargo, el Libro de la caza de las aves por Pedro López de Ayala, del se que conservan más de 30 manuscritos copiados entre los siglos XV y XIX se ha erigido en la obra básica de la cetrería hispánica hasta el punto que subyace en la base de El arte de cetrería de Félix Rodríguez de la Fuente publicado por primera vez en 1964; es un tratado que ha gozado de gran aceptación por parte de los cetreros de habla española, entre cuyas páginas se han formado la gran mayoría.


 Recreacion a cargo del grupo Caballeros del Duero - S, XIII

Héroes medievales


Daroca (Zaragoza) y El Poyo del Cid (Teruel) acogerán los días 6, 7 y 8 de julio el curso de verano “Los héroes en la Edad Media”, una oferta dirigida por el profesor José Luis Corral y promovida por el Adri Jiloca Gallocanta en colaboración con la Universidad de Verano de Teruel.
El curso trata de aproximar a los alumnos las figuras de los héroes y heroínas de la Edad Media desde una visión contemporánea y multidisciplinar. La presencia del Cid, el héroe medieval hispano por antonomasia en las tierras del Jiloca a fines del siglo XI y su impacto en el imaginario colectivo ha generado en las comarcas de Daroca y Jiloca un gran interés, que puede proyectarse a mayor escala mediante la puesta en valor de su ruta a partir de los hitos arqueológicos existentes, como el asentamiento en el cerro de San Esteban de El Poyo del Cid, todavía visibles y que serán visitado durante el curso.
Programa “Los héroes en la Edad Media”
Fechas: del 6 al 8 de julio.
Horas lectivas: 30
Lugar: Daroca y El Poyo del Cid.
HORARIO
Viernes, 6 de julio:
• 10,00 h.: Entrega de documentación: Convento de Escolapios en Daroca.
• 10,15 h.: Conferencia: Dr. José Luis Corral: "El Cid: un héroe necesario".
• 12,30 h. Conferencia: Dr. José Luis Corral: "El Cid: un héroe cotidiano".
• 16,30 h.: Salida en autobús hacia El poyo del Cid.
• 17,00 h.: Práctica: Visita al yacimiento "Cerro de San Esteban del Poyo del Cid: el campamento del Cid"
• 19,00 h.: Conferencia: Dr. José Luis Corral: "El Cid en el Jiloca: un héroe literario en una tierra mítica".
• 20,00 h.: Práctica dramática: ASOC. CULTURAL MIO CID
Sábado, 7 de julio:
• 10,00 h.: Conferencia: Dra. María Luz Rodrigo Estevan: "Leonor de Aquitania: la heroína".
• 11,30 h.: Conferencia: D. Manuel Martínez Forega: "Laura de Noves, señora de Aviñón".
• 13,00 h.: Conferencia: Dr. José Calvo Poyato: "Hipatia y Caterina Sforza: dos heroínas en el comienzo y final del Medievo".
• 17,00 h.: Práctica: Visita a la ciudad medieval de Daroca.
• 19,00 h.: Conferencia: D. Javier Sierra: "Los héroes de ficción en la Edad Media".
Domingo, 8 de julio:
• 10,00 h.: Conferencia: Dra. Margarita Torres: "El héroe guerrero en la Edad Media española".
• 11,30 h.: Conferencia: Dr. Juan Eslava Galán: "Héroes en combate: La batalla de las Navas de Tolosa (1212)".
• 13,00 h.: Conferencia: Dr. Luis Alberto de Cuenca: "Héroes medievales".
• 16,00 h.: D. Jesús Franco: "La historia como factor de dinamización cultural y desarrollo económico: El poblado medieval de El Poyo Cid".
• D. Luis Majarena y Moratha, “El cómic; otra forma de conocer el Medievo”
Dirección: D. José Luis Corral Lafuente. Profesor Titular. Universidad de Zaragoza.
Secretariado: D. Jesús Gerardo Franco Calvo. Licenciado en Geografía e Historia. Arqueólogo. Acrótera.

PROFESORADOD. José Luis Corral Lafuente. Director del curso.
D. Jesús Gerardo Franco. Secretario del curso.
Dra. Mari Luz Rodrigo Estevan: Universidad de Zaragoza
Dr. José Calvo Poyato. Catedrático de Historia y escritor.
Dr. Manuel Martínez Forega. Escritor
D. Javier Sierra. Escritor
Dr. Luis Alberto de Cuenca. Investigador del CSIC
Dra Margarita Torres. Universidad de León
Dr. Juan Eslava Galán. Escritor
Asoc. MIO CID
D. Luis Majarena. Historiador
D. Antonio Morata. Dibujante
HOMOLOGACIONES
Estudios universitarios diferentes a los grados:
Este curso esta reconocido con 2 créditos de libre elección por las universidades de Zaragoza y Valencia. También es homologable por la Universidad Politécnica de Valencia y las Universidades del G9 (aquellas que son únicas en su Comunidad Autónoma) según su propia normativa.
Estudios universitarios de Grados:
Este curso está reconocido por la U.Z con créditos de actividades universitarias (JG 9 de julio del 2009).
Formación permanente de profesionales
La Dirección General de Formación Profesional y Educación Permanente del Gobierno de Aragón, homologa este curso con 2 créditos de formación permanente del profesorado.

Fecha: 6 de julio 2012 - 8 de julio 2012
Lugar: CONVENTO ESCOLAPIOS DE DAROCA, Daroca
Inscripción: Abierta
Precio: 60 €

XIV Alvarada

lunes, 18 de junio de 2012

2º recreación de la batalla de las Navas de Tolosa 2012

Tropas españolas. Batalla de Logroño 2012

Capitan de caballeria castellano. Recreación de batalla de Logroño 2012

El nublero castellano, una reminiscencia de Wotan

Los nuberos, nuberus, nubleros o nubeiros son personajes de la mitología asturiana, mitología cántabra, castellana y gallega. Se los llama de las cuatro maneras respectivamente según qué mitología.
Controlan el tiempo a su voluntad y se divierten provocando tormentas y tempestades, lanzando centellas a los animales y arruinando las cosechas de los hombres con el granizo. Estos hacedores y rectores de inclemencias no dudarán en utilizar los rayos como armas si son atacados o molestados.
Entre las gentes de Cantabria y Asturias se les tiene temor por los destrozos que producen en los pueblos y a ellos se les atribuyen las temidas noches de aguaceros y tempestades. Es por ello que durante las horas de oscuridad los lugareños encienden cirios y hacen tañir las campanas para ahuyentarlos.
Al contrario que a los ventolines, los pescadores temen a los nuberos pues les culpan de las terribles galernas del Cantábrico, que les hacen regresar apresuradamente a puerto, donde les esperan las preocupadas gentes.
En Asturias son representados como hombres altos (según Aurelio del Llano, no para otros) de aspecto envejecido, grisácea barba, ancha boca, vestimenta oscura (de pieles, normalmente) y un gran sombrero picudo de ala ancha. Se los considera feos, diciéndose de forma popular que se es más feo que el nuberu. También existe otro dicho sobre los lugares de aspecto tenebroso que hace referencia al carácter malévolo que se le atribuye en Asturias: tien cara de nuberu.
Algunos estudiosos relacionan al nuberu con el dios escandinavo Odín o el germano Wotan, en cuanto a que una de las muchas atribuciones de este es la de dirigir las tormentas, y a la descripción física del nuberu. Muchas de las descripciones retratan al nuberu asturiano como tuerto, una de las características de Odín. También existen muchos paralelismos con el Entiznáu de la mitología hurdana, con el que comparte incluso rasgos de su indumentaria.
En Asturias, otro de los nombres que otorga la tradición al nuberu es el de Xuan Cabritu. Según se cuenta, vive con su mujer e hijos en lo alto de una montaña en una ciudad cubierta de nubes, y cuando sale de allí es para descargar tormentas y aguaceros sobre la gente. Algunos autores sitúan su casa en las cumbres entre Asturias y León, en una casa de tierra.
También existen versiones del cuento que sitúan su vivienda en lugares lejanos como Egipto. Sin embargo, no existe constancia de la presencia de mercaderes fenicios en Asturias como para llegar a esta conclusión, así que pudiera tratarse del resultado de la tendencia de la época sobre la que advertía Menéndez Pidal de orientalizar mitos pertenecientes en realidad a las tradiciones celta o germánica.
En Cantabria la tradición los describe como geniecillos traviesos y ladinos, de aspecto diminuto, cuerpo orondo y cara pérfida, montados siempre en plomizas nubes. Anclados en la superstición de la propia evolución cultural de los pueblos, encontramos sin ninguna duda todos esos dioses que no desaparecieron de sus creencias y mitologías, sino que mutaron y cambiaron adaptándose a los nuevos tiempos y nuevas creencias.
Es muy posible por tanto, que nuestro Nublero en la Castilla naciente de origen germánico visigodo, fuera realmente el viejo dios Wotan / Odin, o Gaut / Gautúr para los godos. Quien adoptó una nueva forma y personalidad para vivir en los nuevos tiempos que llegaban.
Por ello el viejo dios de la guerra, fue ahora genio de las tormentas, sin un ojo, con un sombrero grande y apoyado en un bastón. Atributos típicos del dios Odin. A la par que se encargaba de arrojar truenos y rayos contra la tierra, atributos típicos de Zeus, padre solar al igual que Wotan de la fuerza primaria patriarcal indoeuropea.
 

viernes, 15 de junio de 2012

Espadas trilobuladas en Castilla alto medieval

El asalto al Castillo de Ayub, abrirá una nueva edición de Las Alfonsadas 2012

El Asalto a las Murallas, en el castillo de Ayub, abrirá el próximo 21 de junio a las 22.00 horas, las Alfonsadas 2012, una celebración que cumple su séptima edición y que, precisamente este año, ha recibido la declaración de Fiesta de Interés Turístico Regional. A partir de esta jornada, y hasta el día 24, se sucederán diversas actividades con el objetivo de recrear la reconquista de Calatayud por parte de las tropas cristianas de Alfonso I El Batallador. Entre otras actividades previstas para los tres días que dura el evento, la Asociación Medieval Alfonso I – colectivo organizador del mismo – ha previsto un amplio programa de actividades en el que no faltará el tradicional mercado medieval, la concentración de Haimas, los conciertos, los pasacalles, las representaciones teatrales y la numerosa presencia de grupos recreacionistas medievales.
Descárgate el programa completo de las Alfonsadas 2012 en la zona de descargas que encontrarás a la derecha de tu pantalla.
Pincha aquí si quieres más información


 

miércoles, 13 de junio de 2012

Jornadas medievales de Vivar del CID

11 nuevos castros cantabros encontrados en el norte de Burgos, podrían reinterpretar las guerras cantabras

Once nuevos castros cántabros y numerosos vestigios medievales han sido descubiertos en la comarca burgalesa de Las Loras, al norte de Burgos, un territorio histórico que perteneció a la Cantabria antigua y donde un grupo arqueólogos ha trabajado durante varios años en más de medio centenar de yacimientos.
Los codirectores del proyecto Alfonso Bourgon, Ignacio Ruiz Vélez y Ramón Bohigas han presentado este jueves en rueda de prensa estas novedades arqueológicas, que se presentarán públicamente en una conferencia, a las 20 horas, en el Ateneo de Santander, y que, en su opinión, podrían conducir a reinterpretar la historia de las guerras cántabras desde un punto de vista "estrictamente operacional".
El principal hallazgo son 11 nuevos castros fortificados de la Edad del Hierro pertenecientes al mundo cultural del pueblo protohistórico que llamamos cántabro, en la zona que fue frontera de las llamadas Guerras Cántabras (años 29 al 19 AC).
Los yacimientos han sido descubiertos mediante prospección ocular por Alfonso Bourgon a lo largo de varios años de "exhaustivas" salidas de campo y certificados en visitas posteriores por los doctores Ruiz Vélez y Bohigas, con la colaboración puntual del profesor y arqueólogo Manuel García Alonso y el doctor y catedrático de Prehistoria de la Universidad de Cantabria César González Saiz.
Las campañas realizadas tenían por objeto el rastreo sistemático del terreno, mediante prospección visual y recogida de materiales en superficie para la identificación de posibles nuevos yacimientos arqueológicos en la franja de territorio comprendida.
La zona está delimitada por Alar del Rey-Villela por el oeste; Montorio-Huérmeces por el este; el valle de Valdelucio por el norte y Sasamón-Villadiego por el sur, según han indicado los codirectores, que han indicado que el objetivo era "completar el inventario arqueológico regional en una zona insuficientemente explorada".
Con los resultados de la campaña se publicará un trabajo revisando el conocimiento científico existente sobre el poblamiento de la edad del hierro en una zona que se identifica "claramente" como límite o frontera entre los antiguos cántabros, que ocupaban las primeras elevaciones y loras de la cordillera, y los turmogos o turmódigos, habitantes de las llanuras cerealistas del entorno de Villadiego y a los que, según las crónicas de los historiadores clásicos, las bandas de guerreros cántabros rapiñaban el fruto de sus cosechas por la fuerza de las armas.
A la vista de los resultados, se pretende también reinterpretar el episodio militar de las guerras cántabras (años 29 al 19 AC), desde un punto de vista estrictamente operacional, en lo que todas las fuentes clásicas y contemporáneas sitúan como la zona donde se inició la campaña de conquista y las primeras operaciones militares de la fuerza de invasión romana.
HALLAZGOS "DIVERSOS"
Los codirectores del proyecto han señalado que "los hallazgos han sido muy diversos, de distinto período y entidad e importancia", y que la "mayor parte" de ellos son asentamientos castreños y yacimientos medievales.
Entre estos hallazgos, "la pieza más antigua" es un 'chopper', una primitiva herramienta de piedra tallada. "Es un núcleo de canto rodado, de cuarcita, tallado con unos golpes básicos para darle un filo cortante, pero que también se ha utilizado como percutor a juzgar por las huellas de uso que presenta", han explicado.
Según los expertos que lo han analizado, su cronología es "muy amplia y poco concreta", oscilaría entre 400.000 y 1.100.000 años de antigüedad; es decir, entre el homo heidelbergensis y el homo antecessor de Atapuerca. Probablemente, según han indicado, es el primer hallazgo de estas características en esa zona del norte burgalés.
Por el contrario, la pieza más moderna es un cobre castellano o vellón resellado del siglo XVII, concretamente de 1636; es decir, una pieza a la que, durante el caos monetario del reinado de Felipe IV, se reacuñó un nuevo valor, en este caso de ocho maravedís.
En medio de estos dos hallazgos casuales hay 11 castros o poblados fortificados del hierro "totalmente inéditos", varias necrópolis tumulares del mismo período asociadas a algunos de esos castros; varios asentamientos no fortificados del mismo período; y antiguas minas de donde obtenían el mineral de hierro para la fabricación de herramientas y armas.
También se ha localizado un asentamiento fortificado tardorromano, es decir, visogodo; tres santuarios altomedievales con necrópolis asociada; restos de dos castillos altomedievales; o tres estelas medievales, una de ellas todavía en pie, entre otros.
REINTERPRETAR LAS GUERRAS CÁNTABRAS
Como apunte general, los codirectores han augurado que "igual no todos los castros se ubicaban atendiendo a cuestiones exclusivamente de defensa" del territorio, "sino a la presencia de la materia prima estratégica por excelencia en aquel momento: el hierro".
Si esto fuese así, han indicado que puede que "haya que reinterpretar un período muy concreto de la historia y muy de moda de unos años a esta parte, como es el de las llamadas guerras cántabras, que tuvieron lugar entre los años 29 y 19 AC.
"Aceptando que no todos los castros localizados sean contemporáneos de ese episodio bélico -algunos serán sin duda mucho más antiguos- en cualquier caso, entre los que se han localizado nuevos en estas campañas y los que ya eran conocidos, el panorama que se nos presenta, en lo que era el límite meridional del territorio histórico de los cántabros es el de una franja fronteriza literalmente plagada de recintos amurallados o fortificados y perfectamente comunicados visualmente entre sí", han explicado.
Y es que, según han elucubrado, "esto quiere decir que las crónicas de los historiadores romanos sobre las operaciones militares contra los cántabros no pueden tener una explicación tan simple como la que nos ha llegado".


martes, 12 de junio de 2012

Banderas en el reino de Castilla S - XI

... Y paso en tiempos del Cid. Un libro de José E. Gil Delgado

Estelas Vettonas

Festividad del Solsticio en el altar de sacrificios humanos celta de Ulaca

Celebración del asedio a Logroño de 1521.

Como ya sabrán, el Ayuntamiento logroñés, para evocar dentro de las fiestas de San Bernabé el fin del asedio a la ciudad del 11 de junio de 1521, programa la recreación de lo que pudo ser un campamento de las tropas asaltantes francesas. Para D. Guinea (léase tribuna de 25 de Mayo), tal propuesta municipal le hace creer que se «aproximan días de careta y cuchipanda»; previene sobre la «mascarada de poner en pie un simulacro de asedio convenientemente extrapolado, edulcorado y mitificado», y , frente a quienes «parecen decididos en un empeño paleto», expone una reflexión sobre lo sucedido en aquellas fechas. En mi opinión, el autor, por su desmesura, desaprovecha una ocasión «de oro» para despertar -y satisfacer-, con sus aportaciones, sus conocimientos, la curiosidad y atracción de los lectores. ¿En qué contexto histórico cabe encuadrar el acontecimiento?
En 1519, tres reyes aspiran al vacante título de 'jefe' (político) de la Cristiandad -del Sacro Imperio Romano Germánico-: Carlos I de España (y V de Alemania), Francisco I de Francia y Enrique VIII de Inglaterra. Para «promocionar su candidatura» entre las 7 personalidades que habrían de decidirlo, Carlos se ausenta (dos años) de España dejando como regente a un «extranjero», Adriano de Utrecht. El descontento por lo que se considera «abandono» -del rey- de los asuntos propios (de España) desemboca en la insurrección de los Comuneros (1520), finalmente derrotados en Villalar el 24 de abril de 1521.
Carlos I, que reúne la herencia borgoñona (Países Bajos), la española, la austriaca, después de haber empleado un millón de florines de oro en negociar los apoyos necesarios, obtiene el 'título' en disputa. Temeroso el rey francés por verse rodeado de territorios del monarca hispano, deseoso de debilitarle por algún lado (el otro era Italia, el corredor de comunicación con el Papa), aprovechando la ausencia del rey y el conflicto comunero, le declara la guerra el 22 de abril de 1521, tratando de ayudar a su cuñado Enrique II a 'recuperar' la Navarra de este lado de los Pirineos, tomada por Fernando el Católico en 1512.
Puesto que D. Guinea cree que se «soslaya por estos pagos», deliberadamente, el importante matiz de que el asedio no fue protagonizado por el ejército francés «a secas», sino por un ejército franco-navarro, es necesario referirse a la situación del reino de Navarra.
Navarra (¿125.000 hab.?), encajonada entre Castilla, Aragón y Francia, trataba de establecer alianzas con los reinos circundantes a fin de no ser anexionada por ninguno de ellos, mediante la fórmula habitual de la época: las uniones matrimoniales. (Viene al caso recordar que Isabel de Castilla, rechazando a sus pretendientes portugueses, franceses e ingleses, casó en 1469 con Fernando de Aragón, con el objetivo político de lograr la unificación de los reinos de España: sólo quedaron fuera de la unión Granada, hasta 1492, y Navarra)
En el caso de Navarra, las uniones matrimoniales con dinastías de otros reinos trataban de preservar su independencia, pero también eran fuente de conflictos no sólo sucesorios sino entre los partidarios de «buscar amparo» en Castilla o en Francia. Alegando derechos sucesorios y por la inclinación que sentían los reyes navarros por la política francesa, Fernando el Católico, no se olvide, apoyado por la facción beaumontesa, invade y conquista Navarra en 1512, anexionándola provisionalmente a Aragón, y posteriormente (1515) a Castilla. Por esta invasión, Navarra queda dividida en dos partes, una a cada lado de los Pirineos. Y es precisamente desde el otro lado, hoy territorio francés, desde la denominada Baja Navarra o sexta merindad, desde donde surgen diversos intentos de recuperar la Alta Navarra, la de aquí, promovidos por los reyes navarros Juan y Catalina allí refugiados, y posteriormente Enrique II. 
En mayo de 1521, al tiempo que un ejército franco-navarro atraviesa los Pirineos, se produce un alzamiento generalizado (también de las ciudades beaumontesas) en apoyo del rey Enrique II. Las tropas franco-navarras toman Navarra y se plantan a las puertas de Logroño el 25 de mayo. Su asedio a la ciudad durará 16 días.   
Nuestro tribuno nos previene de la «contaminación de la historia local» de un capítulo bélico escasamente relevante y el afán de convertirlo en un emblema de heroicidad de los logroñeses. Afirma asimismo que, puesto que en Logroño se refugiaron hasta mil curtidos y experimentados soldados, más o menos, provenientes del repliegue de las guarniciones castellanas de Navarra, quedaría «desmontado el mito de que la defensa de Logroño se debió en exclusiva al denuedo y valentía de sus habitantes». Pero siendo muy importante el detalle que aporta, la pregunta crucial es si la población nativa participó (en la medida de sus posibilidades) o no en la resistencia al asedio, además de soportarlo claro está, que no es poco.
Afirma que posee datos que revelan que la ciudad no quedó desabastecida, aunque para dar de comer a un millar de soldados -me pregunto yo-, más la población nativa, haría falta organizar muy bien la despensa en una ciudad amurallada y asediada. Afirma que lo de una población hambrienta y exhausta, como se ha dicho, que excavaba túneles bajo la muralla para salir al Ebro a pescar peces, nada de nada. Una fabulación. Según su relato, que no pongo en duda, los franceses, en vez de envolver la ciudad, cometieron el «error» de organizar el asedio apostándose en un único punto frente a una ciudad amurallada, la del lado de Madre de Dios, tras vadear el Ebro, aguas abajo del puente de entrada, se supone, «fuertemente fortificado», desde donde «cañoneaban intermitentemente la ciudad», «dejando libre» el resto de frentes o lados, por donde debieron «colarse» los «socorristas abastecedores» de Lardero, Albelda y Alberite. ¿Y qué quiere que le hagamos? Pero los logroñeses seguían dentro, ¿no? Y así 16 días, con sus noches, ¿como máximo! Una fiesta.
Todas las referencias de la historia de Navarra hablan ciertamente de que fue un ejército franco-navarro, organizado al otro lado de los Pirineos, quien ocupó Navarra, y de que la acción fue saludada en las ciudades beaumontesas, facción hasta entonces pro-castellana y enemiga irreconciliable de la facción pro-francesa (agramontesa). De este unánime acuerdo, deduce D. Guinea, la legitimidad de la iniciativa de reconquistar el reino que el rey Católico les había arrebatado por la fuerza en 1512, repito, con la ayuda beaumontesa. Pero cabe preguntarse si esa aludida legitimidad franco-navarra incluiría el derecho a la «conquista» de Logroño u otros territorios. 
¿Y cómo acabó la historia? La demora en hacer efectiva la incursión desde Francia, no produciéndose hasta mayo, cuando en abril los comuneros habían sido aplastados por las tropas reales, y el empeño en entrar en Logroño, en vez de consolidar la victoria en los territorios conquistados, más el tiempo «empleado» en su asedio, propició la reorganización del ejército castellano, que les derrotó en la batalla de Noáin (30 de junio de 1521), si bien siguieron resistiendo dispersamente hasta la caída de Fuenterrabía (marzo de 1524), tras lo cual el emperador Carlos decretó un perdón generalizado para los cabecillas a cambio de que se le prestase juramento de fidelidad, reiterando el compromiso de Fernando el Católico de respetar las instituciones y leyes navarras, concluyendo así una guerra civil de 100 años entre bandos navarros.
Se mire por donde se mire, tras estos episodios (grandes o pequeños) se consumó la unificación de los reinos de España. Se puede concluir que, sin necesidad de manipular la historia, se distinga superpuesto al conflicto 'navarro' -que se resuelve, por lo menos hasta el día de hoy- el conflicto de estados, entre España y Francia. ¿Acaso no hubo una declaración de guerra a España? Y eso es, lo que el pueblo logroñés conmemora. ¿Qué hubiera pasado de no ser detenido a tiempo el avance?
El 'pulso' entre España y Francia debería enmarcarse en la dialéctica de estados, que las izquierdas se resisten a aceptar como 'motor' de la Historia, dialéctica que ha verse entrecruzada a la dialéctica de clases. La 'cosa' venía de lejos -la derrota de Carlomagno (batalla de Roncesvalles 778)- y perduraría mucho tiempo más (el mismo rey Francisco I no dudó en aliarse -contra España- con los piratas berberiscos; no disimularon su anhelo porque los turcos derrotasen a las tropas españolas que acudieron a Lepanto (1571) a detener el avance del imperio otomano y defender la cristiandad europea; luego la invasión 1808; la Leyenda Negra y su «Europa termina en los Pirineos».
www.Larioja.com

Batalla del asedio de Logroño S - XVI

Batalla del asedio de Logroño S - XVI

lunes, 4 de junio de 2012

La tradicional subida de pendones al castillo de Lara

El 2 de junio de 2012, y una vez más, los habitantes de las poblaciones de la comarca Tierra de Lara volvieron a homenajear a sus antepasados, y a reivindicar su existencia subiendo sus pendones al castillo de Lara en un ambiente festivo. ¿La finalidad? Estar juntos, demostrar que juntos se pueden hacer muchas cosas, reivindicar esta comarca histórica tan importante en la historia medieval de Castilla y, sobre todo, PASARLO BIEN CON LOS AMIGOS. Allí estuvimos también nosotros: el Camino del Cid atraviesa una parte importante de estas míticas tierras...