jueves, 24 de mayo de 2012

Los ejercitos de infanteria en la Castilla de siglo XI

Los soldados de infantería, comenzaron a tomar una vital importancia en las batallas, desde finales del siglo XI. Anteriormente, en una época oscura desde la caída del reino visigodo, y los principios del siglo XII. Los conflictos armados, eran cosa de nobles, y las gentes bajo su control que pudieran reunir. Evidentemente estas gentes no estaban ni preparadas ni bien armadas. Esto no significa que no existieran soldados de mesnadas profesionales vinculados a los nobles. Pero ellos al mismo tiempo, eran una minoría con respecto a los grandes ejércitos.
En la primera mitad del siglo XI, hay un documento que nos habla de un enfrentamiento entre dos nobles magnates, y uno de ellos Oduario Arias, convoca a su gente de armas (soldados mercenarios) y el fonsado. Lo que debe entenderse como que reunió una hueste para enfrentarse al poderoso Menendo Gonzalez.
El hijo de Oduario, llamado Arias, había empezado agrupando una partida con la que saqueó las tierras del enemigo.
Al ser finalmente capturado, el padre de Arias congregó esa tropa de cierta envergadura intensificando el conflicto.
El documento del conflicto gallego del 1044, distingue entre “su gente de armas” – Lo que parece ser un grupo de armas equipado y preparado para el combate – De lo que propiamente fue la tropa reclutada bajo la obligación del fonsado.
Igualmente de este conflicto, que no es el único semejante a lo largo del siglo XI. Extraemos la posible utilización del fonsado como uso personal de los intereses de la nobleza local. Diferenciando claramente lo que eran tropas de infantería profesional vinculadas por pago a los señores y sus caballeros, de lo que eran tropas obligadas por la tradición del fonsado. Seguramente mas numerosas, pero igualmente menos preparados para el combate, mal armados, mal preparados, y mal equipados.
Son por tanto, los soldados de infantería profesionales a lo largo del siglo XI, una parte importante de los ejércitos privados de la nobleza señorial. Basándonos, en que no eran la mayoría de los hombres de las huestes. Las cuales estarían formadas principalmente por campesinos reclutados a la fuerza fruto del fonsado.
El soldado de infantería, se diferencia del caballero, en el uso del caballo, no combaten a caballo. No es un soldado adinerado, y el equipo del que dispone, le ha llegado vía herencia familiar, o vía razzia. Según lo experimentado que sea, así variará su equipo, el cual presumiblemente no es tan lujoso (moderno) como el de los caballeros de sangre o los nobles terratenientes.
Dado que la espada era un elemento de lujo, y que realmente no existió un mercado de fabricación a gran escala de este arma durante el siglo XI, sino bajo encargo. Seguramente la mayoría de soldados de infantería a principios del siglo, mediados, y puede que a finales, utilizaran lanzas y hachas. Si bien puede que algunos de ellos, como ya hemos dicho los mas experimentados, hubieran conseguido espadas fruto de las razzias contra otros nobles o ejércitos.
También se sabe, que nobles adinerados armaban a sus soldados profesionales, con armas que obtenían por cambio, bien fuese por cambio como pago de tierras, como pago de compensación, como pago de deudas etc. Esas armas de dudosa procedencia, eran entregadas a los soldados de pago para que llegado el momento, defendieran a su señor y sus intereses.
La infantería profesional, suponía junto a la caballería, normalmente relacionada con la nobleza en el siglo XI. La parte de “elite” de los ejércitos. Pero no era la mas numerosa. Como ya hemos dicho, la mayoría de los ejércitos salían fruto del fonsado, que obligaba a los campesinos en edad de armas, a defender las causas de sus señores bajo la ley del arcato.

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