lunes, 28 de noviembre de 2011

El lobo hechizado.... tras el mito del hombre lobo castellano

Se conoce como lobo hechizado, lobo hechaízo o lobo hechicero a una especie de hombre-lobo típica de la mitología popular castellana. Este individuo mitológico afectado de licantropía no era característico de grandes mutaciones. “Ser entre humano y animal, de orejas grandes”. Solía andar a cuatro patas, pero con notables cambios en el crecimiento desmesurado de las uñas, de los caninos y abundante y largo pelo por todo el cuerpo. O bien se convertía directamente en un enorme lobo. “Una persona agazapada y con aspecto de perro rabioso que bajaba de entre la espesura de los montes y sierras”. Referenciado este por ejemplo en Villamanrique (Ciudad Real) “…en las noches de luna, un hombre se convertía en lobo, e iba arañando las puertas de las casas”. Y al amanecer, los umbrales de las puertas aparecían abundantes mechones de pelo.
De este personaje se decía que había sido víctima de una maldición, O bien se “hechizaba” mediante ungüentos o la ingestión de ciertas hierbas. En ocasiones se hacían acompañar de jaurías de lobos auténticos. Y muchas ocasiones, siendo éste consciente de la transmutación que sufría determinadas noches, avisaba a los familiares que no abriera las puertas. Esto es precisamente lo llamativo de los hombres lobos castellanos, que su identidad era conocida por el pueblo. (Sin que esto fuera un problema para convivencia).
Guarda gran similitud con el “Tío Lobo” del se cuenta del que era un hombre que “Se volvía lobo con pelos en la cara, en noches de luna llena”. Siendo un vecino normal y corriente para los demás, pero a veces desaparecía en el bosque para convertirse en lobo. Parece ser, que en las comunidades campesinas tradicionales, había cierta permisividad con estos licántropos, a los cuales se les consentía robar o matar algún animal que otro (a modo de donación ante un ser desgraciado ) para saciar el hambre. Que tras esto, incluso se podía establecer conversación o convivencia con él, a pesar que su aspecto inspirar temor o recelo.
Hay diversas leyendas castellanas del hombre-lobo como protagonista. Hay una versión recogida en Robledo de Corpes (Guadalajara) en 1988. En la que se presenta a un lobo-hechicero, cuya condición desconocía su familia. Y un día yendo la mujer a llevarle la comida fue asaltada por un lobo. Que la mordió y desgarró la ropa. Tras esto, la mujer pudo retomar el camino para contar a su marido lo ocurrido. Éste, tras peguntar por su tardanza, le fue revelado el suceso. Pero la mujer, extrañada al ver que su marido no comía lo que ésta le había traído (tras el duro trabajo) le preguntó, con lo que el marido respondió “¡Cómo voy a comer si no tengo ganas de comer!”. Y tras hacer amago de comer, la mujer descubre los hilachos de sus medias en sus dientes. Huyendo ésta al pueblo para denunciarlo, pero parece ser que en este caso sí ajusticiaron al lobo.
Además, podemos encontrar por ejemplo en Albaladejo (Ciudad Real), en “Las danzas de Las Ánimas” donde se representa a un personaje carnavalesco. El Loberico, cuyas particularidades, símbolos y conductas nos recuerdan a la figura del hombre lobo. Con grotesca y original máscara animadora de la fiesta del carnaval.
Una curiosa mención es la del “ Hombre-lobo de Allariz” por tierras de Castilla. Cuando a mediados de 1852 se encontraba como segador en Nombela (Toledo). Y que allí, el 29 de junio (día de San Pedro) atestigua que desapareció su maldición que le convertía en licántropo. Tras largos años de crímenes que comenzaron en Orense, León, y así por los caminos castellanos que recorría como “buhonero”. Hasta el agosto de ese mismo año, que fue arrestado por la Guardia Civil cerca de Escalona (Toledo).

Los malismos o trolls castellanos

Seguramente estamos ante uno de los cientos de miles de espíritus naturales relacionados con el mundo ancestral, que pueblan las leyendas y mitologías de Castilla, y que son totalmente desconocidos por el 100% de los castellanos. El malismo, es un ser de pequeño tamaño, no mas alto de 140cm, o quizás los mas grandes de 160cm. De feas facciones, babeantes, llenos de pelos que le cubren todo el cuerpo de piel grisácea, largas y grasientas melenas, y muy agresivos a la par que mal intencionados. Son criaturas nocturnas, relacionadas directamente con los lugares lúgubres y oscuros. Bosques húmedos otoñales, frías y solitarias montañas, profundos valles de perpetuas nieblas... o áridas y desamparadas mesetas donde una cueva o grieta en tierra, permita que el malismo se esconda y salga a determinadas horas a realizar sus maldades. De ahí le viene el nombre, de las maldades que realiza.
Estos duendes trogloditas o espíritus elementales de la naturaleza, están estrechamente relacionados con los trolls germánicos. Siendo por tanto muy posible, que su introducción en Castilla llegara de manos de los godos. Y no de los romanos o celtas, que suelen ser los pueblos a los que normalmente se atribuye cualquier ser elemental que puebla nuestra mitología.
Los godos eran un pueblo arriano cuando llegó a Hispania. Y es sabido que su principal foco de influencia étnica se estableció en la meseta central. Prácticamente un área que coincide con la totalidad de la Castilla del norte, y Toledo. Pueblo supersticioso y anclado en creencias ancestrales paganas a pesar de su fe católica. Creían en faunos de los bosques, en la brujería de los hunos, en las lamias, en unas criaturas demoníacas femeninas a las que llamaron Alirumnias. En la trasmutación de las almas en animales salvajes, en el simbolismo del oso y el lobo como seres totémicos. No es de extrañar que junto a ellos llegaran las creencias populares de unos trolls que con el tiempo y bajo otras influencias culturales, llegaron a ser llamados por su nombre actual de Malismos.
Habitantes de lúgubres cuevas o antros oscuros, se encargan de guardar tesoros ocultos bajo tierra según algunas leyendas. Otras dicen que jamas acuden a la superficie ya que la luz del sol los consume y mata. Otros piensan que solo salen en las horas crepusculares y durante la noche, o los días en los que el sol esta bajo, hay niebla o el bosque es tan oscuro y lúgubre que permite que esta criatura pueda trastear y molestar a la gente sin ningún temor.
Otra de las características que vinculan a estos duentes con los trolls nórdicos, es la capacidad que tienen para realizar sortilegios y brujería Cosa que nos recuerda muchísimo a las sagas germánicas, donde los enanos en las minas realizan artes mágicas para proteger espadas, o maldecir el oro de los nibelungos en las aguas del Rhin

sábado, 26 de noviembre de 2011

La espada de Fruela Pérez. Duque de Cantabria, y conde de Bardulia

Alfonso I el católico llega al trono y amplía el reino. Cabalga hacia el sur y gana nuevos territorios y nuevos pobladores. Asturias está en guerra. Y las crónicas nos dicen que, junto al rey cabalga un guerrero: su hermano Fruela.
Debieron ser tiempos muy duros. Ya hemos contado aquí cómo se las gastaban los moros: en el sur de Francia no dejaban cristiano vivo. Los sarracenos, allá donde llegan, incendian, matan, saquean, y a los que capturan vivos los venden como esclavos. Después se marchan dejando la desolación a sus espaldas. O la sumisión, o la muerte (y a veces, muerte después de sumisión). En el espacio del que aquí nos estamos ocupando, que es el viejo reino de Asturias y sus aledaños, ducados y condados. La estrategia musulmana no será distinta. Aunque los moros no han ocupado territorios, no por ello han dejado de prodigar sus incursiones de rapiña. Sabemos que habrá expediciones moras en tierras gallegas, y que su objetivo será únicamente el saqueo y la captura de esclavos, es decir, la obtención de botín.
Frente a eso, los cristianos organizan la respuesta. Consta que a mediados del siglo VIII se reconstruyeron las viejas defensas creadas un siglo antes; desde allí los asturianos detendrán las campañas de saqueo de los musulmanes. Y no sólo las detendrán, sino que responderán con expediciones equivalentes. A eso se refieren las crónicas cuando aquí y allá, de forma fragmentaria y sin mayores detalles, hablan de “batallas”. Las campañas de Alfonso I en tierras del Duero sin implacables; llega a una población, mata a todos los moros que encuentra y se lleva a los lugareños (cristianos). No se los lleva como esclavos, evidentemente son de su misma fe, sino que los traslada al norte: Asturias, Cantabria, Galicia, Bardulia, donde nacen numerosas aldeas constituidas con aquella gente evacuada de sus pueblos. Así se va configurando en el norte un reino con abundante población, y al sur, en el valle del Duero, un autentico desierto.
¿En que medida era aquello un autentico desierto?. Luego nos ocuparemos de esto, “el desierto del Duero”, que es uno de los grandes debates historiograficos sobre la reconquista. Ahora quedémonos con al estampa de las huestes de Alfonso I, literalmente volcadas sobre esas tierras llanas. Y a la cabeza de esas huestes figura invariablemente nuestro caballero, Fruela, el hermano del rey; llamado Fruela Pérez, por que era hijo del duque Pedro de Cantabria y duque de Bardulia (Castilla).
La espada de Fruela Perez es la primera de un guerrero que inscribe su filo en la historia de la reconquista. Hasta ahora hemos hablado de caudillos a guisa de rey, como Pelayo, o de flamantes reyes como Alfonso, o de grandes aristócratas, como el duque Pedro de Cantabria. Fruela es otra cosa: segundón de familia noble, no le falta fortuna ni linaje, pero su oficio va a ser exclusivamente la guerra. Las crónicas no nos hablan de él directamente, como protagonista, sino sólo en tanto que compañero de armas de su hermano. Pero como el rey no estaría todo el tiempo en el campo de batalla, el peso de las operaciones le correspondía a Fruela Perez.
Fue por tanto Fruela un capitán de los ejércitos de su hermano Alfonso I, quien se encargo no solo de conquistar determinadas ciudades bajo poder musulmán, sino de repoblar con gentes liberadas de la zona del Duero, las tierras del norte, principalmente la Galicia liberada por cantabros y astures unos años atrás.
Se dio en entonces una paradoja en toda la zona al norte del río Duero... tierras y ciudades liberadas del yugo musulmán, y cuyos habitantes habían sido conducidos hacia el norte. Quedándose ciudades enteras despobladas. Ni musulmanes ni cristianos tenían logística suficiente para poder re ocupar toda esa zona. Las fortificaciones de denfensa, simples empalizadas con algún muro de piedra, muy lejos aun de ser semejantes a castillos. Son situadas al norte, cerca de las fronteras del reino natural de Asturias y Cantabria, extendiéndose hasta la Bureba de Burgos y la Rioja, peo siempre en el limite del propio terreno, nunca mas allá.
Fruela era el hermano menor de Alfonso I de Cantabria, rey de Asturias y señor de la Gallaecia cristiana. Por tanto podemos suponer que alrededor del 740 cuando comienzan las campañas, Fruela es ya un guerrero cuarentón, o cercano a la cuarentena de edad. Un hombre de confianza no solo por el parentesco, sino por su enérgica contundencia al mando de los guerreros y sus éxitos militares.
Gracias a las exitosas campañas de saqueo de las tierras fronterizas en los campos goticos y sur de Bardulia, Fruela hizo dinero y riquezas, el y sus allegados, quienes luego serian guerreros de confianza y vasallos.
Fruela tuvo una hija, Numabela, que se casó con el duque Lopu II de Gascuña. Y dos de sus hijos llegarían al trono de Asturias, Aurelio y Bermudo I. Incluso el rey Ramiro I fue nieto de Fruela Pérez, conde por herencia de Cantabria y duque de Bardulia.
Fruela era de ascendencia visigoda, como su hermano Alfonso I, de quien se decía era descendiente de Recaredo el Godo. Siendo por lógica Fruela descendiente a su vez del rey godo Recaredo.
Poco mas se sabe de este noble guerrero, mano derecha de Alfonso I de Asturias. Espada de la reconquista y repoblador de Galicia. Se supone, aun cuando puede que sea parte de la leyenda, que uno de los míticos condes de Castilla Rodrigo Frolaz, era hijo de Fruela. Pero quizás esto sea parte mas de la leyenda que de la realidad.

jueves, 3 de noviembre de 2011

El MEH de Burgos nos acerca la historia y la vida de los neandertales

Hasta el próximo 25 de marzo una interesante exposición nos mostrará en Burgos la vida de los neandertales, una de las especies humanas que nos precedió.

Tras las exposiciones "Cómo se hizo...", "La Dieta que nos hizo humanos", "Revolución" y "La Joya del Silo", la Junta de Castilla y León presenta la quinta exposición temporal del Museo de la Evolución Humana: Neandertales, desde Iberia hasta Siberia, que estará abierta al público hasta el 25 de marzo de 2012.
La muestra reúne los principales fósiles originales de Neandertales hallados en Castilla y León, además de piezas depositadas en el Museo Arqueológico Nacional, en el Museo Geominero, y reproducciones realizadas expresamente para el Museo de la Evolución Humana de piezas expuestas en el Neanderthal Museum de Alemania, el Musée Tautavel de Francia, el IPHES de Tarragona y del Área de Prehistoria de la Universidad de Burgos.
La Consejería de Cultura y Turismo ha organizado esta exposición con el objetivo de acercar al público la visión global de la historia de los neandertales, explicar su lugar en el proceso evolutivo y su escenario territorial, ubicado fundamentalmente en Europa. La exposición desarrolla un discurso divulgativo sobre la historia de los descubrimientos de este linaje, su contexto filogenético, las peculiares características anatómicas, el medio natural en el que se desenvolvieron, cómo vivían y lo que supuso la llegada de los cromañones para terminar abordando su extinción.
Como parte de la exposición, el Museo de la Evolución Humana exhibe por primera vez en España una reproducción de un bebé neandertal realizado a partir del molde del cráneo de la Roc-de-Marsal, uno de los yacimientos más importantes ubicado en Dordoña (Francia). Esta reproducción es obra de Elizabeth Daynés, escultora francesa especializada en reconstrucciones antropológicas y autora de las piezas que se exhiben en la Galería de los Homínidos del Museo.
Los visitantes que acudan a la exposición también tendrán la oportunidad de contemplar los únicos fósiles humanos encontrados en Castilla y León de Neandertales, procedentes de la cueva de Valdegoba en la localidad burgalesa de Huérmeces, y muestra la industria lítica encontrada en la Cueva de la Ermita en Hortigüela, en Burgos.

El hombre del neandertal
El hombre del neandertal fue el primer fósil humano identificado a mediados del siglo XIX tras los descubrimientos en Bélgica, Gibraltar y en el valle del Neander en Alemania. En 1863 ya se propuso el nombre de Homo neanderthalensis, poco después de la publicación del libro de Darwin El origen de las especies.
En 1996 se extrae por vez primera restos de ADN de un humano fósil, precisamente de un neandertal, y los resultados, publicados en el primer borrador del genoma neandertal en 2010, apuntan a una posible hibridación con los sapiens.
La península Ibérica es un referente internacional para entender la historia evolutiva de los neandertales. La colección de fósiles humanos de la Sima de los Huesos y restos de Galería en la sierra de Atapuerca son los mejores ejemplos de ancestros neandertales en Europa. Se conocen unos treinta yacimientos que han conservado fósiles neandertales clásicos.
Los últimos neandertales vivieron en el sur de la Península Ibérica, donde desaparecieron hace alrededor de 30.000 años. Su territorio se extendió desde las costas de Portugal hasta Siberia Occidental pasando por el próximo Oriente, y desde las penínsulas del sur de Europa hasta casi rozar el círculo polar ártico. Los neandertales eran eminentemente carnívoros y recientemente se ha conocido que su dieta en Gibraltar incluía el consumo de animales marinos como crustáceos, moluscos o delfines. Usaban el fuego de forma regular y diversificada y son los primeros humanos que enterraron de forma intencionada sus muertos. También está demostrada la práctica del canibalismo en algunos yacimientos.
En la exposición han colaborado el Museo Arqueológico Nacional, el Museo Geominero, el Museo de Burgos, el Museo Numantino de Soria, el Museo de Palencia, el Museo de Salamanca, el Museo Arqueológico y Paleontológico de Salas de los Infantes, el Museo de Valladolid, el Museo de Fauna Salvaje de Valdehuesa de Boñar, la Universidad de Burgos, el Grupo de PaleoAntropología MNCN-CSIC, el equipo de investigación de El Sidrón, el equipo de investigación de Atapuerca, el CENIEH, SierrActiva y el IPHES de Tarragona.