martes, 25 de octubre de 2011

Rodrigo Frolaz conde de Bardulia

Rodrigo Frolaz fue un supuesto conde de Bardulia. Es un personaje legendario, sin base histórica que según la tradición dominaba en la marca oriental del Reino de Asturias desde 762 hasta el año 800.
Se le supone hijo de Fruela, duque de Cantabria y conde de Bardulia (hermano de Alfonso I el Católico), y hermano de los reyes asturianos Aurelio (768-774) y Bermudo I el Diácono (788-791).
El primer conde de Castilla del que se tiene constancia histórica y documental es Rodrigo.

lunes, 24 de octubre de 2011

Historia del caballo Losino

Según estudios de ADN realizados por el Doctor Martinez-Sáiz, la raza Losina se encuentra separada de las razas de jacas (ponis) pirenaicos y las del sur de la península Ibérica. Se trata de un auténtico caballo castellano descendiente del Hipparion Gracile, el primitivo caballo que pobló la Península Ibérica durante el Terciario y el Cuaternario. Aunque hay quienes son de la opinión que se encuentra emparentado con otras razas de la mitad norte de la península Ibérica, como las anteriormente mencionadas y el extinto caballo catalán.
La raza ha pasado por múltiples vicisitudes desde que se estableció contacto entre ella y el hombre. Desde ser objetivo de caza hasta herramienta de guerra durante la Reconquista, siendo empleado por los Reyes Católicos como monturas para la caballería pesada de hombres de armas. También fue llevado en gran número a América durante la Conquista, ayudando en la formación de otras razas de origen americano como el cuarto de milla (Quarter horse) o el paso fino. Fue empleado como bestia de labranza y cría mular hasta épocas recientes cuando, debido al cruce con otras razas, su uso para carne y la mecanización del campo, corre peligro de extinguirse.

Caballo Losino, el caballo nativo de Castilla del Norte

El caballo losino, también conocido como jaca burgalesa o poni losino, es la única raza equina autóctona castellana. Esta raza es oriunda del Valle de Losa, que le da nombre, y se encuentran ejemplares de esta raza en las provincias castellanas de Palencia y Burgos, en la meseta norte de la península Ibérica.
El caballo losino es la única raza autóctona de Castilla y León, recibe su denominación del área original de cría, el Valle de Losa, en el norte de la provincia de Burgos. El número de ejemplares de raza losina se mantuvo hasta la década de 1950 pero posteriormente, debido a la mecanización del campo, su población descendió hasta llegar en 1986 a su mínimo histórico. Ese año, se inició el proyecto de recuperación de la raza, creándose posteriormente por iniciativa de D. Ricardo de Juana el primer Centro de cría en pureza y selección del caballo losino en Pancorbo (Burgos).
Los caballos de esta raza son utilizados para la equitación infantil-juvenil, en enganches y para realizar las rutas ecuestres por zonas rurales y de montaña. El caballo losino es uno de los tres tipos equinos autóctonos de la Península Ibérica, siendo el de mayor pureza de todas las razas de caballo de la Península. Jugó un papel importante en la época de la Reconquista de España y posteriormente en la Conquista de América. Hoy en día se encuentra en peligro de extinción, solo quedan 300 ejemplares puros.
Según los estudios realizados por el doctor Martinez-Saiz en la década de los noventa, con una base de 150 ejemplares, se trata de un caballo de pequeño tamaño, con dimensiones algo superios a un poni. Su alzada a la cruz es de unos 135cm en las yeguas y 140cm en los machos, aunque el patrón que establece el Libro Genealógico de la raza es de 120cm mínimo, 147cm máximo. Su peso se encuentra en el rango 330-350 kg.
Es un caballo de orejas pequeñas y curvadas (como los auténticos caballos, no los ponis), frente plana y ojos vivos bien situados; en cambio sus belfos pueden resultar algo gruesos. Al igual que otras razas ibéricas, el cuello es ancho en su base y su talle, pero algo fino en la inserción con la cabeza; igualmente, la cruz es destacable y sus formas generales son bastante redondeadas. La cola es de inserción alta y está cubierta de abundantes crines, al igual que el cuello, pero carece de cernejas en las patas.
La raza es de color negro, del tono llamado morcillo (ligeramente rojizo). Ese color se hace más evidente durante los meses invernales en los adultos; mientras que en los potros de hasta dos años de edad, su pelaje es de color rojizo y largo, lo que lo asemeja a algunas razas también autóctonas de asnos. Las únicas manchas que puede presentar son pequeños luceros en la frente.
Es un caballo de aspecto algo rústico, pero igualmente elegante y refinado. Muy resistente, noble y tranquilo una vez que se le ha entrenado.

lunes, 10 de octubre de 2011

Gatu Malu - Montañesa montañesa

La Gallaecia de Castilla

Durante toda la edad media, el territorio que comprendía los reinos cristianos peninsulares, con la excepción de Navarra y Condado de Barcelona, fue llamado Gallaecia por los musulmanes. Y conocido igualmente con el nombre de Gallaecia, por diferentes fuentes escritas europeas. Era por tanto, esa Gallaecia alto medieval, un concepto territorial vinculado a la cristiandad o territorios libres del dominio musulmán desde la meseta norte hasta el cantábrico, y desde las tierras del sur de León, hasta las costas de Galicia.
Realmente su nombre procedía, o era, una evolución de la vieja provincia Romana de Gallaecia. La cual pasó después a ser reino de los suevos, hasta su conquista por los visigodos. Quienes mantuvieron la división administrativa de las fronteras provinciales de la Gallaecia romana. La cual fue sumada a las provincias administrativas del reino godo de Toledo, tras su conquista a los suevos. Quedándose formada la Hispania del reino visigodo del 531 al 711 por las provincias de. Autrigonia, Aurariola, Iberia, Lusitania, Gallaecia, Septimania,. Hispalis, y Baetica. Variando las fronteras y las provincias a lo largo del periodo visigodo. Ampliándolas en algunos casos para facilitar su control, o eliminándolas por otras nuevas según fuera el caso. Sin ir mas lejos las fronteras administrativas de Gallaecia durante principios del siglo V, llegaban aproximadamente, desde Galicia hasta mas allá de Soria. Estando formado el mapa provincial del 409 d. C en esos días por las provincias de: Gallaecia, Tarraconensis, Lusitania, Cartaginensis y Baetica. Perdiendo fronteras administrativas Gallaecia durante el siglo VI y VII a favor de Autrigonia.
En cualquier caso, y ciñéndonos en el tema que nos interesa tratar ahora mismo. La Gallaecia en la alta edad media, no fue ni mas ni menos, que una extensión territorial, conceptual, y cultural, del reino visigodo de Toledo.
Cuando tras la batalla de Guadalete, los fieles al rey Rodrigo emigran hacia el norte, lo hacen precisamente hacia las tierras de Asturias, dentro del marco territorial provincial de la Gallaecia visigoda. Los musulmanes en poco tiempo, han conquistado la practica totalidad de la península, con la excepción de las montañas del cantábrico, (Asturias y Cantabria), los pirineos y norte de Cataluña, y las montañas y valles del país Vasco. La propia Galicia, que también era parte de la Gallaecia romana, fue victima de las guerras y la dominación del califato de los Omeyas, hasta que los reyes asturianos pusieron fin a la dominación, recuperando Galicia y anexionándosela al reino cristiano de Asturias.
Conceptual y territorialmente, todo este conflicto estaba ocurriendo en la demarcación de la vieja provincia territorial de Gallaecia. Seguramente los propios monarcas asturianos de estirpe visigoda con origen en la monarquía toledana, eran así mismo conscientes, de que estaban recuperando su vieja provincia administrativa, Gallaecia, la cual además había servido para su refugio. Es por ello que a buen seguro, ellos mismos llamaban en esos tiempos a la tierra libre de musulmanes con el nombre de Gallaecia, al ser la provincia visigoda, desde la que se había iniciado la reconquista, y la cual estaba siendo regida por un nuevo reino, el de Asturias.
Los reyes godos de Asturias, controlaban en dichos días, Galicia, Asturias, los valles del Liébana en Cantabria, y las Bardulias hasta el territorio de los vascones. Todo ese territorio era la cristiandad que escapaba al califato de los omeyas durante el siglo IIX. Y que a su vez era conocido como reino de Asturias, y mas concretamente como Gallaecia por musulmanes y europeos.
Es simple lógica el deducir, que cuando las fronteras del reino de Asturias se ampliaron hacia el sur, ya quizás bajo el reino de León. El territorio conquistado, seguía siendo conocido con el nombre de Gallaecia por los musulmanes. Digamos que conceptualmente, seria visto como: “una ampliación” del territorio de Gallaecia. El cual ya no solo era una provincia del viejo reino godo, o mejor dicho, un foco de resistencia en unas montañas de Asturias dentro de la provincia territorial de Gallaecia. Ahora era ya un reino consolidado por una monarquía heredera de los godos de Toledo, los cuales habían combatido al Islam, y habían aumentado las fronteras de esa Gallaecia original hacia el sur, creando un reino, el de León. Podríamos decir por tanto, que Gallaecia fue un concepto territorial semejante al de “Marca Hispanica” en los pirineos. Una territorialidad conceptual que sirvió para nombrar a una serie de reinos y condados cristianos mas allá del territorio controlado por los musulmanes.
Durante el siglo X y el siglo XI, el reino de León (Gallecia), era una amplia extensión de terreno de dominio cristiano, que comprendía; toda Galicia, norte de Portugal, Asturias, León hasta mas allá de Salamanca. El ducado de Cantabria, las Bardulias, ahora llamadas Castilla hasta la sierra del Guadarrama, el desierto del Duero, y partes del territorio de los vascones. Castilla, esa Castilla condal y después reino, era parte de Gallaecia. Así consta en los escritos musulmanes, quienes nombran al propio Cid con el adjetivo descalificativo de: “perro gallego”. Evidentemente el Cid no era gallego, sino castellano, de Vivar del Cid. Aun cuando para el hispano musulmán si era un gallego, ya que el concepto gallego era aplicable al de cristiano. Algo parecido ocurrió en América del sur, donde a todos los españoles se les conocía con el nombre de “gallegos”. No todos los inmigrantes eran gallegos evidentemente, pero genéricamente el indígena sudamericano, llamaba “gallego” a todo el inmigrante español.

Castilla en Gallaecia
Como ya hemos visto, Castilla, primero como las tierras de Bardulia, antes como las tierras vinculadas al ducado de Cantabria que se extendía hasta Burgos desde los picos de Europa. Y mas tarde como condado vasallo del reino de León. Siempre fue parte de esa Gallaecia conceptual y territorial del siglo X y XI. Igual que lo fue durante el 409, siendo parte de esa Gallaecia administrativa romana que se extendía hasta Cuevas de Soria (Castilla). Y que perdió terreno durante el siglo VII en pro de una nueva provincia administrativa creada para controlar el norte de Hispana, a la que los godos llamaron Autrigonia.
Tras la muerte de Fernando I el “magno”. Rey de León y conde de Castilla. Este divide su territorio unido por una única corona entre sus tres hijos. Las dos partes mas importantes por su fuerza militar y territorial, fueron para Sancho el fuerte, quien heredó el condado de Castilla con propiedad ya de reino. Y Alfonso VI, quien heredo el reino de León, sin Galicia, la cual sería conquistada nuevamente sin demasiados esfuerzos por el rey. Así pues la Gallaecia territorial del norte cristiano en la alta edad media, estaba compuesta por los reinos de Galicia, León, y Castilla. Dejando la historia un papel por jugar de vital importancia para la historia de España y de Europa, a sus dos mas grandes potencias: León y Castilla. Quienes bajo las armas y fiereza de casta de sus gentes. Construirían un reino fruto de la unión de los dos, que conquistaría y arrebataría la tierra a los musulmanes del sur, ampliando sus fronteras bajo las coronas de los reyes de Castilla y de León, o de León y de Castilla. Ambos en cualquier caso, reyes de estirpe visigoda, y de reinos cristianos de esa Gallaecia conceptual y territorial, que fue y significo todo el territorio cristiano del norte peninsular durante la alta edad media. Y que se originó y se catapulto gracias al esfuerzo y la sangre de los reyes y nobles visigodos asentados en Asturias y las montañas de los valles de Liébana. Quienes pactando y uniendo sus esfuerzos con la valentía y las espadas de los astures, bardulos, cantabros, vascones y autrigones de las montañas libres. Hicieron posible cientos de años mas tarde, que Hispania fuera una vez mas una tierra libre y europea.