sábado, 18 de junio de 2011

Rey Ramiro I de Asturias. Los jueces castellanos

Los colonos y repobladores de la zona oriental del reino reconocían al rey Ramiro, pero éste era incapaz de ejercer una justicia eficaz en la zona. Como ejemplo que ilustre el estado de cosas, un tal Rebelio, señor cántabro partidario de Nepociano, había obtenido de éste la propiedad del monasterio de San Juan del Castillo, que dependía del de Santa María del Puerto. A pesar de la derrota de Nepociano, Rebelio siguió con la propiedad hasta que los monjes de Santa María lograron hacer valer sus derechos en tiempos del siguiente rey, Ordoño I.
La dificil geografía de la zona también tuvo mucho que ver en la situación, ya que el camino hasta Oviedo primero y León despues era muy largo. Además, el derecho, basado en el Fuero Juzgo visigodo, era muy complicado y exigía el cumplimiento de sentencias en unos plazos de tiempo que las largas distancias impedían cumplir. En definitiva, los colonos no podían esperar de la corte de Oviedo una justicia rápida ni la protección militar apetecida.
Por estas razones, los habitantes de la zona obtuvieron el permiso real para elegir dos jueces, con atribuciones casi condales, para dirimir pleitos sin tener que desplazarse hasta Oviedo o León. La leyenda menciona los nombres de los dos primeros jueces: Nuño Rasura y Laín Calvo (Flaginus). Según el poema de Fernán González, éste desciende del primero de los mencionados, y el Cid Campeador del segundo. Se especula con la posibilidad de que Nuño Rasura fuese el conde Nuño Nuñez, repoblador de Brañosera.
Fuentes
Claudio Sánchez Albornoz. Orígenes de la nación española. SARPE. Madrid, 1985. Página 199-214
Pérez de Urbel. El Condado de Castilla. Tomo I, páginas 124-148, 160

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