sábado, 18 de junio de 2011

Fernando I el Magno, y el condado de Castilla

El futuro Fernando I de León nació hacia 1010 ó 1012, como segundo vástago de Sancho III el Mayor, rey de Pamplona, por entonces entregado a aumentar sus estados a expensas de sus vecinos. Cuando el conde Sancho de Castilla falleció en 1017, dejó por heredero a García, un niño de siete años, lo que dio inicio a un período turbulento para el condado castellano. Alfonso V de León recobró las tierras comprendidas entre el Cea y el Pisuerga, conquistadas años atrás por Sancho, en tanto que Sancho el Mayor intervino para proteger a su joven cuñado, aprovechando para apoderarse de varias plazas fronterizas.
Llegado a la mayoría de edad, en 1027, García pretendió estrechar lazos casándose con Doña Sancha, hermana del joven rey de León, Bermudo III. Sin embargo, fue asesinado en 1028 por los hijos del conde de Vela, huidos de Castilla. Los leoneses vieron en esta muerte la mano del rey de Pamplona, y los castellanos una conjura leonesa. En todo caso, Sancho Garcés III («el Mayor») rey de Pamplona, salió favorecido del magnicidio: al no tener hijos el difunto conde García, la esposa de Sancho III (hermana de García) legó el condado de Castilla a su segundogénito Fernando, reservando Pamplona para el primogénito García (el futuro García Sánchez III «el de Nájera»).
Fernando casó en 1032 con Sancha, la prometida de su difunto tío, obteniendo como dote las tierras comprendidas entre los ríos Cea y Pisuerga. En 1037, Bermudo III tomó por mujer a Jimena, hermana del difunto conde García, y reclamó las dichas tierras, lo que condujo a la guerra entre ambos cuñados, siendo en este momento cuando algunos autores consideran que el conde Fernando cambió su título por el de rey de Castilla, si bien no hay constancia documental de ello.

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